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Paradoja de Teseo

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Paradoja de Teseo

Mensaje  pepe2982 el Dom Ago 02, 2009 6:55 pm

Imagina que tienes un barco al que periódicamente debes ir cambiándole tablas viejas y gastadas por tablones nuevos, para mantenerlo en funcionamiento. Luego de varios años de uso ¿sigues teniendo el mismo barco, a pesar de haber reemplazado cada una de sus partes una a una? Esta pregunta se la hicieron los filósofos hace siglos, dando lugar a la Paradoja de Teseo. Se trata de un problema interesante, sobre todo cuando lo aplicamos a los seres vivos. Los humanos, por ejemplo, reemplazamos casi todas nuestras células cada diez años. Este proceso ¿nos convierte en personas nuevas?
Muchas de las cuestiones filosóficas más interesantes tienen miles de años de antigüedad. Los filósofos griegos, por ejemplo, se encargaron de enunciar paradojas que 20 o 25 siglos más tarde aún nos hacen dudar de nuestras convicciones. La Paradoja de Teseo es una de ellas. Existe una leyenda griega, recogida por Plutarco, en la que puede leerse:


"El barco en el cual volvieron desde Creta Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era."

Dicho con otras palabras: ¿estamos en presencia del mismo barco si se han reemplazado cada una de sus partes una a una? Puede que la respuesta al enigma se esconda detrás de la definición que adoptemos para “lo mismo”. A veces consideramos que las cosas pueden ser cualitativamente iguales solo por el hecho de tener las mismas propiedades, y otras que son numéricamente las mismas por el hecho de ser de una clase. Por ejemplo, imagina que tienes dos esferas que se ven idénticas. Puedes considerar que son cualitativamente (aunque no numéricamente) la misma. Si pintas una de ellas de un color diferente, está seria siendo numéricamente la misma que antes, pero ya no sería cualitativamente igual a su pareja.


¿Sigue siendo el mismo si reemplazas cada una de sus partes, una a una?

Con ese argumento, el barco de Teseo es cualitativamente (pero no numéricamente) diferente en el momento en que uno comienza con las refacciones. El problema es que si construimos nuestra propia definición de identidad y la hacemos lo suficientemente amplia, la identidad cualitativa colapsa en la identidad numérica. Si una de las cualidades relevantes de las esferas del ejemplo fuese su ubicación espacio-temporal, entonces no existirán dos que -encontrándose en diferentes lugares y tiempos- puedan ser alguna vez cualitativamente idénticas. Esta racionalización no hace, por supuesto, que uno deje de pensar sobre en que momento el barco de Teseo deja de ser “el barco de Teseo” para convertirse en su reemplazo. Pero hay una vuelta de tuerca más para esta cuestión.
Imaginemos que durante las reparaciones efectuadas al navío original, los obreros encargados de la tarea van guardando cada una de las piezas viejas que quitan del barco. Luego de un tiempo más o menos largo, todo habrá sido reemplazado y sus dueños (y nosotros) se preguntarán si es o no el mismo barco. Pero ¿que pasaría si los operarios utilizasen las tablas viejas para construir nuevamente el barco? ¿Seria el barco así construido el “barco de Teseo”? Puede que haya argumentos válidos para considerar que uno, otro ambos o ninguno son el barco “original”. Hay planteos de este tipo que son bastante más mundanos que el problema del barco. El famoso pensador inglés, considerado como el padre del empirismo y del liberalismo moderno, John Locke, se preguntaba si a un calcetín que le ha salido un agujero le demostramos nuestro afecto remendándolo sigue siendo el mismo después de dicha operación. Casi todo el mundo responderá que si, que efectivamente se trata del mismo calcetín de siempre, aunque remendando. Si le vuelve a salir otro agujero y lo volvemos a remendar, lógicamente el calcetín seguirá siendo el mismo, y si seguimos con esta tarea cada vez que el calcetín nos vuelva a enseñar sus tripas, tarde o temprano tendremos uno que no mantenga nada de su material original. ¿Sigue el calcetín siendo el mismo? ¿En qué momento deja el calcetín de ser el original?
En una forma más general, la cuestión parece ser si a un objeto se le reemplazan todas sus partes ¿sigue siendo el mismo? Salvando las distancias -temporales y de las otras- que lo separan de los pensadores griegos, podemos utilizar un pasaje de un libro de Deepak Chopra para ver la trascendencia que puede tener una cuestión aparentemente trivial como la Paradoja de Teseo:

"Con cada respiración inhalamos miles de millones de átomos que a la postre terminan como células del corazón, células de los riñones, células del cerebro y así sucesivamente. Con cada respiración exhalamos fragmentos y pedazos de nuestros tejidos y órganos, y los intercambiamos con la atmósfera de este planeta. Los estudios del isótopo radiactivo muestran que el cuerpo reemplaza el 98 por 100 de todos sus átomos en menos de un año. El cuerpo hace un nuevo recubrimiento del estómago cada cinco días, una nueva piel una vez al mes, un nuevo hígado cada seis semanas, y un nuevo esqueleto cada tres meses. Incluso nuestro ADN, el material genético que mantiene memorias de miles de millones de años de evolución, no es el mismo que teníamos hace seis semanas. De manera que si piensas que eres tu cuerpo físico, ¿de qué cuerpo estás hablando? El cuerpo que tienes hoy no es el mismo que tenías hace tres meses."

La discusión está servida. La persona que está escribiendo este texto no es (o al menos, no lo es su cuerpo) la misma que hace 35 años aprendía a andar en bicicleta en una granja. Y esa tampoco fue la misma que 15 años más tarde pasaría las tardes sentado frente a un Commodore 64. Sin embargo, todos mis amigos siguen reconociéndome como el mismo (aunque mas gordo y con menos pelo). En algún momento del futuro, quizás dentro de este mismo siglo, encontremos la forma de reemplazar cada parte de nuestro cuerpo, o incluso de transferir nuestra mente a un ordenador. ¿Seremos verdaderamente inmortales, o simplemente un grupo de asesinos que “mata” una versión de si mismos para reencarnarse en otra? De alguna manera, la “suave transición” que implicaría reemplazar cada una de nuestras células por una nueva, mediante un proceso que demande varios meses, no parece plantear problemas de si seguimos o no siendo la misma persona. Pero si ese proceso se realizase en un instante muy pequeño, muchos pensaríamos que hemos sido cambiados.


Si a una persona se le reemplazan todas sus partes ¿sigue siendo la misma?

Como todas las paradojas, la del Barco de Teseo nos pone a pensar. Extrañamente, una cuestión planteada hace siglos podría tener en el futuro una gran importancia. Si un millonario del sigo XXII a los 100 años se somete a una terapia de reemplazo celular que le proporciona un nuevo cuerpo sano y rozagante ¿sus herederos tendrán motivos para afirmar que su pariente ha muerto y reclamar ya mismo sus bienes? ¿O sigue siendo el mismo, y tiene derecho a gozar de la vida con su fortuna y cuerpo nuevo? Seguramente las leyes irán cambiando con el tiempo para contemplar estas cuestiones, pero sin duda nos esperan debates interesantes.

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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  Don Sapo el Lun Ago 03, 2009 6:01 am

¡Ay! ... ¡Las cosas de la filosofía meramente intelectual!...

Si, recuerdo haber leído a esta paradoja un par de veces y de haberme asombrado que ya los griegos también incurrían en lo que denomino “malabares intelecto-conceptuales”.

Para mí, el asunto es simple: ¿Dónde está el ALMA del ser o del objeto mismo? yo no fui

Ya sé que los objetos no tienen alma propia. Pero SÍ, tienen la “impronta energética” que les es cargada por el uso o la sola presencia de los seres vivos más frecuentes. Hasta las estaciones terminales de transportes de pasajeros (sean de buses, trenes, puertos y aeropuertos) a pesar de la inmensa cantidad y variedad de energías con que son impregnadas por los seres que las transitan, el conjunto de las mismas crea una “impronta específica” que es casi como una huella dactilar, pero energética.

(Para los que les cueste creer esto, tengan claro que una de las capacidades paranormales reconocida es la de la psicometría ( también hay “otra” psicometría en psicología y no tiene relación con ésta) que es la capacidad de poder percibir a dicha impronta en las cosas que, a veces, algunos objetos personales hasta sirven de “antena” para captar si la persona aún sigue con vida y referencias o detalles de dónde).

En otras palabras, respecto a objetos inanimados, como el barco, lo que importa es dónde está la “mayor vibración” que le da la impronta del uso o función que cumple. Siempre será en el que está en uso, mientras no le hayan cambiado más de un 50 % de una misma vez y conservando aparte y agrupada en conjunto a lo que se quitó. Pero, así y todo, en el caso de que un 60 % o más sea recambiado y mantenido “junto”, muy pronto la “vieja” del 60 % perderá la fuerza de la impronta y, la “nueva” (la que se sumó al 40 % restante) recuperará la propia en toda su fuerza. Por esto, el barco de Teseo, será SIEMPRE en el que navegue Teseo por más tiempo que en otro.

:Smile: … anticipándome a los que buscan el pelo al huevo, como la suposición de que si se guardaran a todas las tablas reemplazadas hasta poder reconstruir con ellas (con las viejas) nuevamente a todo un barco “de Teseo”… ( acostado de risa ¡Perdón me resulta imposible no reírme) sucede que JAMÁS podrá volver a ser el “barco de Teseo” ya que la energía se diluye con el tiempo volviéndose cada vez más imperceptible y, por si fuera poco, los materiales desgastados ¿cuánto podrán “durar” como BARCO? ¡Si por algo los recambiaron! (es un planteo sólo posible, más bien IMAGINABLE, exclusivamente en lo teórico, ya que es como decir que conservaré a todas las células muertas de mi cuerpo para poder reconstruir un clon, ignorando que los ácaros las dejan por completo inútiles, pero, así y todo que pueda evitarse lo de los ácaros (además de juntarse las células muertas, separando a las internas de la materia fecal y orina), “olvidan” que EL ALMA NO PUEDE SUBDIVIDIRSE. Está en un único cuerpo (cuando lo tiene) al margen de cuántas partes o pedazos le queden “originales”.

Ya que estoy, les pongo otro ejemplo doble aún más paradójico. Supongamos que durante varios años tenemos y manejamos diariamente a un mismo vehículo y un buen día, decidimos cambiarlo porque nuestro vecino y compañero de trabajo nos hizo una excelente oferta para comprarlo y nosotros ya teníamos en vista a otro modelo y marca. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que nos “acostumbremos” a no ir hacia “nuestro coche” estacionado en la casa del vecino o estacionamiento del trabajo, en lugar de buscar directamente al nuevo nuestro? ¿Hasta qué punto sentimos realmente “nuestro” al vehículo nuevo, y que DEJÓ DE SERLO el “viejo” que, para peor, cada vez que buscamos transporte “está ahí” (a mano y a la vista).

Mismo caso puede aplicarse si nos mudamos justo a la casa de al lado de la que vivíamos. ¿Cuánto tiempo nos llevará HABITUARNOS a no equivocarnos de puerta y movernos por dentro “como en casa”?

¿Saben qué respondo yo en estos casos? El mismo tiempo que tardemos en cargar al vehículo (o vivienda) con NUESTRA IMPRONTA ENERGÉTICA. Como también dejaremos de sentir como propio al anterior, en la misma medida que pierda la que le cargamos nosotros y sea recargado con la del nuevo dueño o ambiente en el que se encuentra. Hasta que eso suceda, ni dejamos de ser dueños “por completo” del anterior (como si quedaran pendientes trámites burocráticos) ni logramos serlo del todo con el nuevo. No es lo que técnicamente se atribuye a “sólo una cuestión psicológica del hábito o costumbre” (que influye, lo reconozco) sino que pasa más por una cuestión energética cuya intensidad la da la emoción o apego que teníamos con lo viejo como demoramos con el nuevo.

¡Oh, “casualidad”! que esto mismo sucede también con la ablación y trasplante de órganos y, por eso, es que muchos trasplantes técnicamente “exitosos” en relativamente poco tiempo pueden fallar (tarda hasta veinte meses la aceptación definitiva), ya que no se dio la compatibilidad energética o el “permiso” del alma del dueño anterior para el nuevo poseedor. (Aunque en este caso específico de los trasplantes de órganos, también puede acontecer que no hayan cambiado las circunstancias que “enferman” al órgano implicado).

En fin, que me parece que he dado una respuesta completa desde mi concepción de las cosas que incluyen lo metafísico, espiritual o paranormal, como prefiera denominárselo.

:Smile:… Lo cual no quita que también quedo abierto a que me rebatan detalles.

P.D.: En el caso de que al barco de Teseo le recambien por nuevas, innecesariamente, al 50 % de las partes del barco y construyen con las mismas otro exactamente igual, hasta que la energía de Teseo no impregne notoriamente en más al que use de modo constante, habrá dos barcos de Teseo simultáneos, pero por muy breve período de tiempo, ya que sólo durante el desarmado y rearmado, la energía que emane Teseo telepáticamente, por más que se encuentre a mucha dsitancia de ambos, estará centrada y cargando a UNO de ambos.
Para hacerlo más fácil, cambiemos el ejemplo de "barco de Teseo" por el de automóvil "Tuyo" al que se le recambian el 50 % de sus partes para armar otro igual que tendrán, ambos, mitad nuevo de "Tuyo" y mitad "vieja" del que ya no debiera ser de "Tuyo". ¿En cuál de ambos estarás prestándole más atención a los detalles de qué quedó y cómo, verificando o intentando supervisar que, el que te llevarás, "está todo bien"? (que no te han trampeado ni han cometido descuidos que puedas detectar). Pues bien, con ese proceso, es como si en ningún momento el "Tuyo" hubiera dejado de serlo y el "otro" con 50 % de partes que fueron "Tuyas"... ¿Qué te importan? si estás centrando tu energía de atención (e inconscientemente la impronta energética) en el que te llevarás para usar.

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para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  pepe2982 el Lun Ago 03, 2009 2:28 pm

Don Sapo, hay muchas cosas en la que coincido plenamente contigo, sobre todo lo que respecta al alma.
Pero, me interesó este artículo desde el punto de vista legal. Que pasaría si como dice el artículo una persona puede transferir todo su cerebro a una computadora, llámese robot, o se cambia todo su cuerpo o células estando a punto de morir y
reaparece como si tuviera 20 años siendo ya una persona muy mayor?. El alma no está legislada y por lo tanto si aparecen herederos de esa persona diciendo, “ese
no es mi padre o mi madre”, “es un robot, por lo tanto mi padre o madre murieron”, es decir, ya no son los mismos y por ende todas sus posesiones ya no son de él sino de sus usufructuarios.

No te olvides que la tecnología va delante de las leyes ¿o no pasa esto actualmente
con Internet?. En fin el tema da para debate, yo no estoy de acuerdo con que si
cambias parte de tu cuerpo sos otro, siempre está la esencia del ser, pero ojo
al piojo, algo de razón le encuentro a esta paradoja, los griegos no eran tan
giles, jajaja.
acostado de risa

Mirá esto:

¿EXISTE VERDADERAMENTE MR. SMITH?

JUEZ. – La Corte pasa a examinar el liti­gio entre la Cybernetics Company y Harry Smith. ¿Están presentes las dos partes?

ABOGADO. – Sí, su señoría.

JUEZ. – ¿Usted actúa en nombre de...?

ABOGADO. – Represento legalmente a la Cybernetics Company, su señoría.

JUEZ. – ¿Dónde está el acusado?

SMITH. – Estoy aquí, su señoría.

JUEZ. – Les ruego se sirvan dar a la Cor­te sus datos personales.

SMITH. – Con mucho gusto. Me llamo Ha­rry Smith y nací el 6 de abril de 1917 en Nueva York.

ABOGADO. – Me opongo, su señoría. La afirmación del acusado es tendenciosa: él nunca ha venido al mundo.

SMITH. – Tengo aquí mi partida de na­cimiento. Y mi hermano está aquí, en la sala...

ABOGADO. – Esa no es su partida de na­cimiento, y aquel individuo no es su her­mano.

SMITH. – Entonces ¿de quién es herma­no? ¿De usted acaso?

JUEZ. – Calma, se lo ruego. Un momento, abogado. ¿Entonces, Mr. Smith...?

SMITH. – Mi padre, el nunca bastante llorado Lexington Smith, poseía un garaje, y me inculcó la pasión por su oficio. A los diecisiete años participé por primera vez en una carrera automovilística para prin­cipiantes. A continuación, ya como corre­dor profesional, he competido ochenta y siete veces. Hasta hoy me he hecho con la victoria dieciséis veces, con veintiún se­gundos puestos...

JUEZ. – Se lo agradezco, pero estas par­ticularidades no son pertinentes a la causa.

SMITH. – Tres copas de oro...

JUEZ. – Le he dicho que esos detalles son superfluos.

SMITH. – Y una corona de plata...

MR. DONOVAN (Presidente de la Cyber­netics Company).– ¡Oh, está delirando!

SMITH.– No se engañe.

JUEZ. – ¡Calma! ¿No tiene un abogado para su defensa?

SMITH. – No, me defiendo por mí mismo. Mi causa es clara como el agua de un manantial.

JUEZ. – ¿Conoce las demandas que la Cy­bernetics Company presenta contra usted?

SMITH. – Las conozco. Soy víctima de las viles maquinaciones de esos perros criminales...

­JUEZ. – Ya es suficiente. Abogado Jen­kins, ¿quiere exponer a la Corte las razo­nes que han motivado su citación?

ABOGADO. – Con mucho gusto, su señoría. Hace dos años el acusado tuvo un ac­cidente durante las carreras automovilísti­cas disputadas en Chicago. Se dirigió en­tonces a nuestra firma. Usted ya sabe que la Cybernetics Company fabrica prótesis: piernas, brazos, riñones artificiales, cora­zones artificiales y muchos otros órganos de recambio. El acusado compró a crédito una prótesis de la pierna izquierda y pagó el primer plazo. Cuatro meses después se dirigió de nuevo a nosotros, esta vez para el suministro de dos brazos, una caja to­rácica y una bóveda craneal.

SMITH. – ¡Es falso! La bóveda craneal no. Fue en primavera, tras las carreras en montaña.

JUEZ. – No interrumpa.

ABOGADO. – Se trataba, respetando el or­den cronológico, de la segunda transacción. En aquel tiempo la deuda del acusado as­cendía a 2.967 dólares. Cinco meses des­pués el hermano del acusado se dirigió a nosotros: Harry Smith se encontraba recu­perándose en la clínica Monte-Rosa, no lejos de Nueva York. Conforme al nuevo pedido, nuestra firma suministró, tras pago de un adelanto, diversas prótesis cuya relación particularizada va unida a las actas del proceso. Entre otras, figura, como re­puesto de un hemisferio cerebral, un ce­rebro electrónico Geniak, llamado comúnmente “El Genial”, cuyo precio es de 26.500 dólares. Llamo la atención de la honorabilísima Corte sobre el hecho que el acusado nos ordenó un modelo Geniak de lujo, equipado con válvulas metálicas, dispositivo para sueños en colores natura­les, filtro antipreocupaciones y eyector de pensamientos tristes, a pesar de que todo esto excedía sus posibilidades financieras.

SMITH. – ¡Seguro! ¡Les habría sido mu­cho más cómodo si hubiera decidido reventar con su cerebro construido en serie!

JUEZ. – ¡Calma, se lo ruego!

ABOGADO. – Que el acusado haya actuado con la intención consciente y deliberada de no pagar lo que había adquirido, viene probado perentoriamente por un hecho: él no ordenó un modelo común de brazo artificial, sino que escogió una prótesis es­pecial, provista de reloj de muñeca, marca Schaffhausen, de 18 rubíes. Cuando la deu­da del acusado llegó a los 29.863 dólares, lo citamos en juicio para la restitución de todas las prótesis que había adquirido. Sin embargo, nuestra querella fue desestimada basándose en la siguiente consideración: Mr. Smith, si fuera privado de sus prótesis, moriría. En efecto, en aquel tiempo, de este Mr. Smith no quedaba sino medio cerebro.

SMITH. – ¿Cómo se atreve a decir de este Mr. Smith”? ¿Percibe acaso acciones de la Cybernetics Company por cada in­sulto que sale de su boca? ¡Leguleyo!

JUEZ. – ¡Calma, por favor! Mr. Smith, en caso de nuevos ultrajes a la parte deman­dante le impondré una sanción.

SMITH. – ¡Es él quien me insulta!

ABOGADO. – En las condiciones en que entonces se encontraba, en deuda con la Cybernetics Company, y equipado de pies a cabeza con prótesis suministradas por nuestra firma que, a su respecto, ha dado pruebas de infinita bondad, satisfaciendo ipso facto cualquier deseo suyo, el acusado comenzó a calumniar públicamente nues­tros productos a los cuatro vientos, poniendo en duda su calidad. Pero esto no le impidió todavía presentarse ante nosotros tres meses más tarde. Se quejaba, en aquel tiempo, de toda una sar­ta de achaques y de dolores que, como pudieron probar nuestros expertos, depen­dían del hecho de que su viejo hemisferio cerebral se encontraba sofocado, alojado como estaba en aquel nuevo ambiente que yo definiría, si me lo permite usía, como protésico. Movida de un sentimiento de hu­manidad, nuestra firma aceptó otra vez más satisfacer el deseo del acusado, “ge­nializándolo” totalmente, o lo que es igual, nuestra firma aceptó sustituir el viejo pe­dazo de cerebro que le pertenecía in pro­prio con un segundo aparato Geniak, ge­melo del precedente. Como garantía de este nuevo crédito, el acusado nos firmó letras de cambio por un importe de 26.950 dó­lares. ¡Hasta hoy, todo lo que nos ha liqui­dado han sido 232 dólares con 18 centavos! Estando así las cosas... ¡Honorabilísima Corte, el acusado está tratando pérfidamen­te de impedirme hablar, sofoca mis pala­bras con silbidos, ruidos y estridencias! ¡Que la Honorabilísima Corte tenga la bon­dad de llamarlo al orden!

JUEZ. – Mr. Smith...

SMITH. – No soy yo, es mi Geniak. Hace esto cada vez que reflexiona intensamente. ¿Acaso soy yo responsable de todo lo que ha hecho la Cybernetics Company? ¡La Ho­norabilísima Corte haría mejor si citase al presidente Donovan por fraude!

ABOGADO.– ... estando así las cosas, la Cybernetics Company presenta a la Corte la siguiente petición: que le sea reconocido el derecho de entera propiedad sobre la totalidad de las prótesis suministradas que se encuentran aquí, en esta sala de tribu­nal, sosteniendo ser Harry Smith.

SMITH. – ¡Qué desvergüenza! ¿Y dónde está Smith según usted, abogado, si no está aquí?

ABOGADO. – Aquí, en esta sala, yo no veo a ningún Smith, por la simple razón de que los restos de aquel célebre campeón de carreras reposan diseminados a lo largo de las muchas autopistas de los Estados Unidos. En consecuencia, el veredicto que seguramente pronunciará este tribunal a nuestro favor no podrá lesionar a ninguna persona física, porque nuestra firma no hará sino volver a entrar en posesión de lo que legítimamente le pertenece, desde el envoltorio de nylon hasta el último tor­nillo.

SMITH. – ¡Cómo! ¡Quieren despedazarme, quieren reducirme a prótesis!

PRESIDENTE DONOVAN. – ¡Lo que haremos con nuestros bienes no le interesa!

JUEZ. – Presidente Donovan, le ruego cá­lidamente conservar su sangre fría. Gra­cias, abogado. ¿Qué tiene que decir, Mr. Smith?

ABOGADO. – Señoría, para aclarar mejor la cuestión querría hacerle notar además que el acusado, para decir la verdad, no es realmente el acusado, sino únicamente un objeto material que pretende pertenecerse en toda propiedad. En efecto, dado que él no vive...

SMITH. – ¡Acérquese un poco, y se enterará de sí estoy vivo o no!

JUEZ. – Verdaderamente, es un caso insólito. Mmmm... Abogado, la decisión de esta­blecer si el acusado está vivo o no la dejo en suspenso hasta que la Corte haya emitido su juicio; de otra manera, nos arriesgaríamos a turbar el desarrollo normal de la audiencia. Ahora, tiene usted la palabra, Mr. Smith.

SMITH. – Honorabilísima Corte, y uste­des, ciudadanos de los Estados Unidos, que siguen atentamente los despreciables es­fuerzos de un gran trust para destruir en mi persona una libre personalidad pensan­te...

JUEZ. – Le ruego dirigirse exclusivamente a la Corte. ¡Esto no es un mitin!

SMITH. – De acuerdo, su señoría. La cosa se presenta así: efectivamente, yo he obtenido de la Cybernetics Company un cierto número de prótesis...

PRESIDENTE DONOVAN. – ¡Un cierto nú­mero de prótesis! ¡Y tiene la desfachatez de decirlo!

SMITH. – ¡Que la Honorabilísima Corte llame a orden a este señor! Sí, he obtenido aquellas prótesis. Poco importa lo que éstas sean. Poco importa si, incesantemente, cuando estoy sentado, cuando camino, cuan­do como, cuando duermo, se oye un tal ruido en mi cabeza hasta el punto que he llegado a tener que retirarme a una habi­tación aparte porque despertaba a mi her­mano durante la noche. Sí, a causa de estos Geniak con estas inclinaciones, construidos a escondidas con los avances de las máqui­nas de calcular, he contraído la enfermedad del cálculo, hasta el extremo que debo con­tar sin tregua las cercas, los gatos, los pa­los, las personas que me encuentro a lo largo de los caminos, y Dios sabe qué otras cosas... Ustedes ya me entienden. Sea como sea, tenía verdaderamente intención de pa­gar todas las sumas adeudadas, pero el único medio que tengo de procurarme dinero es vencer en las carreras. Ahora he dejado pasar demasiadas, me he descorazonado, he perdido la cabeza y...

ABOGADO. – El acusado reconoce espon­táneamente haber perdido la cabeza. Ruego a la Corte tome nota.

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Última edición por pepe2982 el Lun Ago 03, 2009 2:38 pm, editado 1 vez
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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  pepe2982 el Lun Ago 03, 2009 2:38 pm

SMITH. – ¡No me interrumpa! Lo he di­cho, pero no con ese sentido. He perdido la cabeza, he comenzado a jugar en la bolsa, he perdido y me he endeudado. En aquel período era un chasis lleno de achaques. Notaba continuamente dolores lacerantes en la pierna izquierda, vahídos, tenía sueños idiotas: yo cosiendo a máquina, yo hacien­do media, yo haciendo puntilla; me hice visitar por psicoanalistas, que inmediatamen­te me descubrieron un complejo de Edipo tan sólo porque mi madre cosía a máquina cuando yo era niño. Fue en aquel período, cuando apenas podía valerme por mí mismo, que la Cybernetics Company comenzó a llevarme ante los tri­bunales. Los periódicos hablaron de ello y, como consecuencia de las pérfidas calum­nias de las cuales fui objeto, la congrega­ción metodista — yo soy metodista, ¿ sa­ben?— me cerró las puertas de su iglesia.

ABOGADO. – ¿Se lamenta por esto? ¿Cómo, usted cree en la vida de ultratumba?

SMITH. – Creo, aunque no veo por qué le interesa a usted esto.

ABOGADO. – ¡Me interesa porque Mr. Smith, actualmente, está ya viviendo una vida de ultratumba, y usted no es sino un infame usurpador!

SMITH. – ¡Mida sus palabras, señor!

JUEZ. – Ruego a las dos partes que man­tengan la compostura.

SMITH. – Honorabilísima Corte, mientras me encontraba en tan penosas circunstan­cias, la Cybernetics Company me citó a juicio, y cuando sus impúdicas peticiones fueron rechazadas un individuo sospechoso, un tal Goas, vino a mi encuentro enviado por el presidente Donovan... aunque esto yo aún no lo sabía. Este tal Goas se hizo pasar por perito electrónico y me dijo que tan sólo existía un remedio para curar todos mis sufrimientos, los lacerantes dolores y los vértigos: hacerme “genializar” a fondo. En el ruinoso estado en el cual me encontraba era imposible pensar en nuevas carreras automovilísticas. Por tanto, ¿qué otra cosa me quedaba? Acepté, lo reconoz­co ante la Honorabilísima Corte. Y Goas, al día siguiente, me condujo a la oficina de montaje de la Cybernetics...

JUEZ. – ¿Esto significa que se ofreció a llevarle?...

SMITH. – Ciertamente.

JUEZ. – ¿Y que se ofreció a introducirlo allí...?

SMITH.– Naturalmente; pero yo, yo, aún no comprendía por qué lo hacían tan de buen grado, con condiciones de favor y con lar­gos plazos en el pago. ¡Ahora, por el con­trario, lo entiendo perfectamente! Ellos querían, lo declaro ante la Honorabilísima Corte, que me desembarazase del viejo he­misferio cerebral que todavía me quedaba, dado que precedentemente sus peticiones habían sido rechazadas en consideración al hecho de que el desventurado pedazo origi­nal de mi cabeza no habría podido perma­necer con vida por sí mismo sí se me re­tiraba todo el resto. Y así el tribunal no les concedió nada. Y es por esto que ellos, aprovechando mi ingenuidad y la debilita­ción de mis facultades mentales, pensaron en mandarme a aquel tal Goas, para hacer que aceptase espontáneamente el sustituir el viejo pedazo de cerebro original, y hacer­me caer en las redes de su diabólica ma­quinación. Ruego ahora a la Honorabilísi­ma Corte que examine cuánto vale su razonamiento. Ellos dicen que tienen derecho a tomar posesión de mi persona. ¿A título de qué? Supongamos que alguien adquiera provisiones a crédito en su proveedor: ha­rina, azúcar, carne... y que después de un cierto tiempo el tendero intente una acción legal para hacerse reconocer propietario de su deudor, dado que —según se enseña en medicina— las sustancias de nuestro cuerpo, gracias a los procesos de naturaleza química, son constantemente renovadas y sustituidas por los productos alimenticios. Es verdad: transcurridos algunos meses, el deudor por entero, cabeza, hígado, brazos y piernas comprendidas, se compone de aquellas grasas, de la leche, de los huevos y de los hidratos de carbono que el tendero le ha cedido a crédito. Pero, ¿existe en el mundo un tribunal dispuesto a pronunciarse a favor de este tal tendero? ¿Acaso vivi­mos en el medioevo, cuando Shylock podía exigir que su deudor le cediese una libra de su propia carne? ¡Estamos aquí frente a una situación análoga! En cuanto a mí, ¡yo soy el campeón de carreras Harry Smith y no una máquina!

PRESIDENTE DONOVAN. – ¡Es falso! ¡Es una máquina!

SMITH. – ¿Ah, sí? ¿Entonces, a quién es, en definitiva, a quién persigue la Cyberne­tics? ¿A quién ha sido enviada la citación del tribunal? ¿A una máquina cualquiera o por el contrario a mí, Harry Smith? Su señoría, desearía que consintiese en que la cuestión fuera definitivamente aclarada.

JUEZ.– Mmmm... esto. La citación está dirigida a Harry Smith, Nueva York, calle 44.

SMITH. – ¿Ha oído, Mr. Donovan? Que­rría además dirigir a su señoría una pre­gunta referente al procedimiento: ¿La ley de los Estados Unidos prevé, de una forma u otra, la posibilidad de querellarse contra una máquina? ¿Prevé la ley la posibilidad de citar a una máquina ante los tribunales, de acusarla de algo?

JUEZ. – Veamos... eh... no. ¡No! Esto no lo prevé la ley.

SMITH. – Entonces todo está aclarado. En suma, o yo soy una máquina, y enton­ces el desarrollo de este proceso es fundamentalmente imposible, siendo claro que una máquina no puede ser citada en juicio, o bien no soy una máquina, sino un hom­bre, y entonces ¿cuáles son esos derechos que la firma pretende ejercer sobre mi per­sona? ¿Debería acaso convertirme en su es­clavo? ¿Trata Mr. Donovan de convertirse en un propietario de esclavos?

DONOVAN. – ¡Qué insolencia!

SMITH. – ¡Reconózcalo, está en una tram­pa! En cuanto a los métodos comerciales a los que recurre esta firma, basta decir lo siguiente: cuando, todavía enfermo, ator­nillado y chaveteado a más no poder, dejé el hospital y me fui a la playa para respi­rar un poco de aire puro, una masa de gente me seguía siempre los pasos. Comprendí inmediatamente el motivo: sobre la espalda me habían impreso “made in the Cybernetics Company”. He debido hacerme borrar la inscripción a mi costa y hacerme remendar lo mejor posible. ¡Y he aquí que ahora aún quieren perseguirme! Es verdad, el pobre está siempre expuesto a la cólera del rico, mi padre y mi madre me lo repe­tían siempre...

PRESIDENTE DONOVAN. – ¡Su padre y su madre son la Cybernetics Company!

JUEZ. – ¡Calma! ¿Ha terminado ya, Mr. Smith?

SMITH. – No. Querría subrayar, en pri­mer lugar, que la firma debería pasarme una pensión alimenticia, dado que no tengo de qué vivir. La dirección del Automóvil Club ha anulado mi participación en las carreras panamericanas, hace un mes, apo­yándose en el hecho de que mi vehículo sería pilotado —así dicen— por un complejo automático no humano. Pero, ¿quién me ha puesto en estas condiciones? ¡Ellos, la Cybernetics Company, que ha enviado al Automóvil Club una sucia carta difamato­ria! ¿Tratan de sacarme el pan de la boca? Bueno, que paguen entonces mi manutención y que me suministren las piezas de recambio. Y no es eso todo: ¡cada vez que debo hablar con ellos, los empleados de la firma, especialmente los de la dirección, me cubren de insultos!

El presidente Donovan me ha propuesto, para normalizar la situación, una transac­ción amistosa: sería suficiente que acepta­se figurar como modelo de reclamo. ¡Debería permanecer inmóvil, ocho horas diarias, en su vitrina! Por tal afrenta y otras simi­lares, me constituyo en parte civil contra la Cybernetics Company. Concluyendo, pido que la Honorabilísima Corte quiera aten­tamente escuchar a mi hermano en calidad de testigo, puesto que él conoce perfectamente todos los particulares de la causa.

ABOGADO. – Su señoría, me opongo. El hermano del acusado no puede comparecer en calidad de testigo.

JUEZ. – ¿Tal vez a causa de la consanguinidad?

ABOGADO. – Sí... y no. La razón exacta es que el hermano del acusado fue víctima, la semana pasada, de un accidente aéreo.

JUEZ.– Ah... ¿Y no puede comparecer ante la Corte?

HERMANO DE SMITH. – ¡Sí puedo, estoy aquí!

ABOGADO. – Puede, pero el hecho es que el accidente ha tenido para él consecuencias trágicas. Nuestra firma, a consecuencia de las órdenes llegadas a través de su esposa, ha debido proceder a la “genialización” y puesta a punto de un nuevo hermano del acusado...

JUEZ. – ¿Un nuevo qué?

ABOGADO. – Un nuevo hermano, que al mismo tiempo es el marido de la ex-viuda.

JUEZ. – Ah...

SMITH. – ¿Pero qué importa esto? ¿Por qué no puede testificar mi hermano? ¡Mi cuñada ha saldado la factura al contado!

JUEZ. – Silencio, por favor. Vista la necesidad de proceder al examen de estos ele­mentos complementarios, ordeno el aplaza­miento de la causa...


de Stanisław Lem (1921/2006) fue un escritor polaco cuya obra se ha caracterizado por su tono satírico y filosófico. Sus libros, entre los cuales se encuentran Ciberiada y Solaris, se han traducido a 40 lenguas y ha vendido 27 millones de ejemplares. Es considerado como uno de los mayores exponentes del género de la ciencia ficción y uno de los pocos escritores que siendo de habla no inglesa ha alcanzado fama mundial en el género.
Sus obras exploran temas filosóficos que involucran especulaciones sobre nuevas tecnologías, la naturaleza de la inteligencia, las posibilidades de comunicación y comprensión entre seres racionales; asimismo propone algunos elementos de las limitaciones del conocimiento humano y del lugar de la humanidad en el universo.
Sigue en la página de la fuente, para no hacerlo tan extenso........
abrazo

Fuente: http://www.letropolis.com.ar/2007/12/lem.existe.htm

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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  Don Sapo el Lun Ago 03, 2009 7:30 pm

affraid ¿Cómo responder?....

Cierta vez, leí en una historieta denominada "Fantomas" que el personaje aseveraba: "No existe problema que pueda plantear un ser humano, que otro ser humano no pueda llegar a resolver".

La frase me impresionó mucho, ya que incurre en error de expresión dando lugar a contradecirla diciendo, por ejemplo: "Imposible que niños pequeños con escasos conocimientos o personas con incapacidad matemática puedan resolver a varios de los planteos de Einstein".

Pero el autor de la frase se refería a que no es imposible que aparezca algún ser humano capaz de resolver los mas difíciles planteos realizados por algún ser humano. Más específicamente, que no hay bóveda de banco suficientemente segura para un ladrón de guante blanco como dicho personaje.

En otras palabras: No hay obstáculo pergeñado por humanos que sean imposibles de ser superados alguna vez por otros humanos.

Ya centrándome en el planteo del escritor polaco Stanislaw Lem, la respuesta no deja de ser la misma que ya dije: ¿Dónde está el alma? O sea: si la tiene y, en tal caso, dónde está.

Técnicamente, es muy difícil que una empresa acceda a dar financiamiento de cosas caras si no tiene la "certeza legal" de poder cobrarlas. Ya que "de eso vive la empresa" (de cobrar lo que fabrica). Constantemente, aunque no nos enteremos por los medios, diversos centros de salud incurren en "abandono de persona" porque es necesario un trasplante de órganos (o similar de caro) para salvar alguna vida, pero la institución médica no tiene garantías de poder cobrar sus servicios y sobre todo materiales implicados como medicamentos.

Hoy en día, la vida humana es DESPRECIADA hasta el extremo LEGAL de "no poder hacer nada" por salvar a una persona insolvente cuando ni el estado cubre los gastos necesarios de salvar una vida. (La película "John Q." con Denzel Washigton, basada en un hecho real, es un claro ejemplo).

Por lo tanto, con este sistema social, donde las empresas no venden sin garantía de cobro... no podría existir un "Señor Smith", y mucho menos en el extremo tan complejo de haber recibido tantas partes caras sin tener certeza de cobro, ya que cualquier juez, fácilmente, termina dictaminando que ¿Quién obligó a la empresa a fiarle productos a un insolvente y ahora pretender que, siendo aún insolvente, pague? (Salvo que sea un juez corrupto, obviamente, por que los hay).

Supongamos que el señor Smith sólo requirió de UN hemisferio cerebral (porque de ser ambos habría tenido muerte clínica y, técnicamente, sólo resucitarían a un cadáver), con garantía de cobro sobre una vivienda que un incendio o terremoto destruyó. En tal caso, la garantía estaba pero, también el riesgo. Si la empresa no puede ejecutar la garantía... ya es problema de la empresa y sólo la inmoralidad e inescrupulosidad corrupta de abogados y jueces pueden llegar a dictaminar que la familia deberá pagar igual "como sea" o restituir al hemisferio cerebral artificial, con las consecuencias que ello implica para la salud y forma de vida, no sólo del implicado, sino también de sus personas queridas y convivientes.

Por esta misma razón es que YA las empresas proveedoras de servicios para la salud, SE NIEGAN a "salvar vidas" (o restaurarlas dentro de lo posible) si no tienen certeza legal de poder cobrar por los gastos. Ya que en última instancia, se recurre a plantear "Y si nuestros productos y servicios no existieran ¿qué?". O simplemente alegar que "no dan abasto"-

Trasladado a detalles menores cotidianos, esto mismo acontece a diario con las personas que no pueden pagar siquiera por un pedazo de pan para subsistir o AGUA POTABLE. Dichas personas tienen sólo dos alternativas posibles:

a) Conseguir crédito "como sea" (que puede llegar a incluir el robo por desesperación o incurrir en ilegalidad de diferentes modos)

b) Continuar muriéndose (y sus seres queridos dependientes) agónicamente por hambre, sed o enfermedad.

Esto es tan así, porque tanto los gobiernos locales, como las instituciones solidarias o la humanidad como tal no han estructurado un sistema "humanitario" eficaz. En otras palabras: La humanidad en su conjunto necesita replantearse y reestructurar las soluciones a infinidad de problemas "menores" pero tan básicos que permiten que cotidianamente de pierdan miles de vidas de modo "absurdo". Como también que infinidad de personas se reproduzcan de modo animal sin siquiera tener razones para considerar que podrán llevar a buen término el embarazo ni mucho menos poder criar a los niños de modo coherente para que puedan integrarse socialmente con el grueso de sus capacidades normales.

Los seres humanos más carentes de todo (no sólo en lo económico) suelen ser los que más "se reproducen y mueren como cucarachas" (Frase oída por mi con frecuencia, en boca de intelectuales sobre el tema). ¿Qué se hace planetaria o socialmente para prevenir de modo ético y solidario a que no continúen formas de vida tan inhumanas, que ni siquiera son animales, ya que éstos últimos suelen abstenerse de engendrar por instinto si no consideran tener lo necesario para lograr que sus crías lleguen bien a adultas?

La humanidad entera necesita ser EDUCADA en otra mentalidad más ética y solidaria, ya que ni estaríamos superpoblados y, para la población planetaria actual, no faltarían las cuestiones básicas para todos, ya que el planeta y la naturaleza DAN ABASTO a proveernos de modo SENSATO.

Claro que, esto de reeducar a la humanidad para poder reencauzar a las instituciones y demás estructuras sociales, hoy por hoy, no parece más que una bella utopía.


Última edición por Don Sapo el Lun Ago 03, 2009 8:39 pm, editado 2 veces (Razón : Corregir errores de tecla y añadir precisiones)

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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  pepe2982 el Mar Ago 04, 2009 7:04 am

Si, está bien lo que decis, pero no responde mi inquietud. En un futuro no muy lejano van a pasar casos como los del señor Smith. El juez dijo, en la ficción por supuesto:

JUEZ.– Mmmm... esto. La citación está dirigida a Harry Smith, Nueva York, calle 44.

SMITH. – ¿Ha oído, Mr. Donovan? Que­rría además dirigir a su señoría una pre­gunta referente al procedimiento: ¿La ley de los Estados Unidos prevé, de una forma u otra, la posibilidad de querellarse contra una máquina? ¿Prevé la ley la posibilidad de citar a una máquina ante los tribunales, de acusarla de algo?

JUEZ. – Veamos... eh... no. ¡No! Esto no lo prevé la ley.

SMITH. – Entonces todo está aclarado. En suma, o yo soy una máquina, y enton­ces el desarrollo de este proceso es fundamentalmente imposible, siendo claro que una máquina no puede ser citada en juicio, o bien no soy una máquina, sino un hom­bre, y entonces ¿cuáles son esos derechos que la firma pretende ejercer sobre mi per­sona? ¿Debería acaso convertirme en su es­clavo? ¿Trata Mr. Donovan de convertirse en un propietario de esclavos?

DONOVAN. – ¡Qué insolencia!

SMITH. – ¡Reconózcalo, está en una tram­pa! En cuanto a los métodos comerciales a los que recurre esta firma, basta decir lo siguiente: cuando, todavía enfermo, ator­nillado y chaveteado a más no poder, dejé el hospital y me fui a la playa para respi­rar un poco de aire puro, una masa de gente me seguía siempre los pasos. Comprendí inmediatamente el motivo: sobre la espalda me habían impreso “made in the Cybernetics Company”. He debido hacerme borrar la inscripción a mi costa y hacerme remendar lo mejor posible. ¡Y he aquí que ahora aún quieren perseguirme! Es verdad, el pobre está siempre expuesto a la cólera del rico, mi padre y mi madre me lo repe­tían siempre...

PRESIDENTE DONOVAN. – ¡Su padre y su madre son la Cybernetics Company!

JUEZ. – ¡Calma! ¿Ha terminado ya, Mr. Smith?

SMITH. – No. Querría subrayar, en pri­mer lugar, que la firma debería pasarme una pensión alimenticia, dado que no tengo de qué vivir. La dirección del Automóvil Club ha anulado mi participación en las carreras panamericanas, hace un mes, apo­yándose en el hecho de que mi vehículo sería pilotado —así dicen— por un complejo automático no humano. Pero, ¿quién me ha puesto en estas condiciones? ¡Ellos, la Cybernetics Company, que ha enviado al Automóvil Club una sucia carta difamato­ria! ¿Tratan de sacarme el pan de la boca? Bueno, que paguen entonces mi manutención y que me suministren las piezas de recambio. Y no es eso todo: ¡cada vez que debo hablar con ellos, los empleados de la firma, especialmente los de la dirección, me cubren de insultos!

El presidente Donovan me ha propuesto, para normalizar la situación, una transac­ción amistosa: sería suficiente que acepta­se figurar como modelo de reclamo. ¡Debería permanecer inmóvil, ocho horas diarias, en su vitrina! Por tal afrenta y otras simi­lares, me constituyo en parte civil contra la Cybernetics Company. Concluyendo, pido que la Honorabilísima Corte quiera aten­tamente escuchar a mi hermano en calidad de testigo, puesto que él conoce perfectamente todos los particulares de la causa.

ABOGADO. – Su señoría, me opongo. El hermano del acusado no puede comparecer en calidad de testigo.

JUEZ. – ¿Tal vez a causa de la consanguinidad?

ABOGADO. – Sí... y no. La razón exacta es que el hermano del acusado fue víctima, la semana pasada, de un accidente aéreo.

JUEZ.– Ah... ¿Y no puede comparecer ante la Corte?

HERMANO DE SMITH. – ¡Sí puedo, estoy aquí!

ABOGADO. – Puede, pero el hecho es que el accidente ha tenido para él consecuencias trágicas. Nuestra firma, a consecuencia de las órdenes llegadas a través de su esposa, ha debido proceder a la “genialización” y puesta a punto de un nuevo hermano del acusado...

JUEZ. – ¿Un nuevo qué?

ABOGADO. – Un nuevo hermano, que al mismo tiempo es el marido de la ex-viuda.

JUEZ. – Ah...

SMITH. – ¿Pero qué importa esto? ¿Por qué no puede testificar mi hermano? ¡Mi cuñada ha saldado la factura al contado!

JUEZ. – Silencio, por favor. Vista la necesidad de proceder al examen de estos ele­mentos complementarios, ordeno el aplaza­miento de la causa...


O sea, como te dije anteriormente, la ley no prevé la existencia del alma, por lo tanto...Es o no el mismo hombre?. Yo creo que por ahí está la cuestión de la paradoja. En fin, que alguien más opine, ya pusimos cada uno, nuestros puntos de vista. Cool

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Re: Paradoja de Teseo

Mensaje  Don Sapo el Mar Ago 04, 2009 1:35 pm

Pepe, no entiendo muy bien qué parte de todo es lo que considerás que no llegué a responder.

Recordá que los sistemas judiciales, por lo general, cuando son casos álgidos sin precedentes y los jueces verdaderamente no tienen intereses personales (presiones corruptas) funcionan "pateando la pelota a otra parte".

A todo caso polémico, sobre todo si no tiene buenos precedentes jurídicos, acostumbran apartarse excusándose (o los recusan) y mediante apelaciones SIEMPRE teminan en las cortes supremas después de AÑOS de "batallar jurídico", para que el CONJUNTO de los "máximos" (no es uno y único el que da la cara o se responsabiliza), que ya tuvieron tiempo sobrado de saber cuál es la opinión pública, política y religiosa sobre el caso, por la popularidad que suscitó en los medios de difusión, terminen dictaminando la última sentencia inapelable, sobre la cuestión.

Como bien sabemos los argentinos, las decisiones inapelables de la corte suprema suelen ser muy subjetivas por presiones económico políticas. Así que si ese caso se diera en la Argentina (aunque en USAdores es lo mismo o peor, ya que permitieron patentar formas de vida contra lo que indica la constitución de ellos), salvo opinión masiva muy fuerte en contrario, la decisión siempre favorece a los más poderosos.

O sea: Técnicamente, no importa mucho saber qué es "lo correcto" (verdaderamente JUSTO desde lo ético) para saber qué resolverá la justicia humana, sino que es necesario darse cuenta de cómo funciona en general, para saber qué dictaminará en instancias finales una corte suprema, al margen de cuán ético o justo sea; porque tienen el "amparo" de "regirse por los tecnicismos y reglamentaciones de las LEYES ESCRITAS por políticos; que son tan "maleables" en interpretaciones, que permiten decidir lo que más convenga a los jueces presionados económica, política y, a veces, hasta socialmente.

Históricamente, en casi todo el planeta (salvo rarísimas excepciones) siempre han estado a favor del "más fuerte" en lugar del de la ética y justicia social. ¿Por qué habría de cambiar algo en este caso?

Sin ir más lejos, mirá a la película que mencioné en este tema más arriba "John Q." basada en un caso real. La vida humana siempre está por debajo de los intereses de los grandes capitales que son los que manipulan (por sustentarlo) al sistema político institucional. Sólo medidas desesperadas con una MUY FUERTE opinión pública masiva en contrario, pueden lograr EXCEPCIONES que confirman la regla. Con el agravante que el precedente técnico jurídico toma las precauciones para evitar que puedan volver a repetirse excepciones similares que perjudican a los poderosos. (John Q logró los fondos por solidaridad masiva gracias a la repercusión, apareció por "milagro" un donante a tiempo y ASÍ Y TODO FUE A LA CÁRCEL!).

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Re: Paradoja de Teseo

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