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Origen del menosprecio a la docencia

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Origen del menosprecio a la docencia

Mensaje  Don Sapo el Lun Mayo 03, 2010 2:58 pm

Uno de los fenómenos más extraños, es que en casi todo el mundo se considera a la actividad docente muy similar a la de un empleado doméstico en cuanto a importancia y retribución.

¿Por qué tradicionalmente es así?

Porque lo que normalmente se enseñaba eran cosas tan básicas y a grupos tan reducidos que “cualquiera podía hacerlo” si ya sabía leer y escribir más o menos de modo aceptable.

Si además del conocimiento básico del idioma escrito y operaciones elementales de matemáticas, sólo se añadían cosas muy populares de la propia cultura. Caso de lo más destacado de la historia; o en geografía: poder denominar correctamente a los detalles del terreno conocido y región, para tener claras a sus diferencias y no mucho más.

Porque la docencia sólo abarcaba lo que hoy equivaldría hasta tercer o cuarto grado de primaria. Al grueso de la educación moral, filosófica y religiosa, los niños lo aprendían de sus padres, porque era normal la conversación familiar en el hogar con horas de compartir en familia. Especialmente de las madres. Lo cual estaba reforzado en la vida social, las costumbres pueblerinas en las que los demás corregían inmediatamente a cualquier inconducta haciendo de docentes y ejemplo de conducta.

No existían secundarias como tales. Directamente se pasaba a aprender en directo a algún oficio con un “maestro” del mismo, practicando durante unos cuatro o cinco años como asistente y retribuyéndole “por la paciencia de enseñar” un mínimo de uno o dos años, ya que en los siguientes, el alumno con su trabajo de obrero-asistente, ya generaba suficientes ingresos al “maestro” para no necesitar cobrar aparte. ¡Hasta podía pagar algunas monedas al alumno que fuera bien eficiente en el trabajo y continuaba con él, en lugar de independizarse!

Recién después cabía la posibilidad del ingreso a la universidad, donde los que enseñaban eran “profesores” especializados o directamente “doctores”. ¡Y ésos sí que solían cobrar caros sus servicios docentes! Porque eran profesionales muy solicitados que dedicaban a parte de sus jornadas a la docencia, cuando no conjugaban ambas cosas en la universidad misma.

En las universidades, por falta de tiempo del profesor para ambas actividades (la profesional y docente) es que comenzó a contar con “asistentes” para que enseñaran lo más básico u obvio, verificando que lo hubieran comprendido, a fin de no hacerle perder el tiempo los más atrasados o lentos de comprensión. Dichos asistentes, por lo general, si no eran profesionales que ya se habían recibido con él y no tenían clientela o territorio dónde ir a ejercer, eran alumnos avanzados que destacaban a ojos del docente en sus capacidades.

Con el correr del tiempo, la historia se volvió demasiado extensa, al igual que la geografía; los detalles culturales y muchos avances tecnológicos (desde 1800 en adelante) que requerían de conocimientos lo más amplios y abundantes posibles, ya que hasta los detalles de dominar alguna otra lengua era cada vez más frecuente y necesario, sobe todo entre académicos (latín) o diplomáticos (francés). Esto a su vez, impulsó a profundizar más y mejor en la gramática, por la estructura de las frases de cualquier idioma, incluso el propio. Antes la gramática era innecesaria, porque surgía “natural” de cómo se hablaba de modo corriente. Al dominarse otros idiomas, fácilmente se incurre en usarlos con la propia gramática o trasladar la de otro idioma al propio.

Con el florecimiento tecnológico industrial, se requería cada vez mayor cantidad de profesionales bien formados, surgiendo las academias (mini universidades) como flores en primavera.

No sólo por el abaratamiento y accesibilidad de los libros que facilitó Gutenberg con la imprenta (luego perfeccionada por otros), sino también por la demanda de más profesionales muy bien formados y actualizados, ya que constantemente había descubrimientos importantes a los que los demás profesionales del área deseaban acceder y comentar entre sí. ¿Qué mejor lugar que las universidades para convocar a un descubridor a dar conferencias y debatirlos después entre los colegas que financiaron su pasaje y honorarios?

El gran dilema social, es que se comenzó a institucionalizar como “enseñanza secundaria” a lo que originalmente era la fase de aprender un oficio como aprendiz en un taller. La educación secundaria originalmente fue pensada más bien como “taller” de actividades burocráticas, como los contables (tenedores de libros, que pasó a ser una profesión universitaria); y otras inherentes a las nuevas actividades que requerían de empleados más o menos bien preparados para poder comenzar a trabajar, en lugar de “estorbar mirando” hasta aprender ¡si es que tenían capacidad de aprendizaje para esa actividad intelectual!

A las secundarias, de a poco comenzó a institucionalizárselas como formadoras de empleados técnicos de amplia cultura general, en condiciones de realizar casi cualquier labor de oficina (además de las específicas “talleres de oficio”). Desde archivista y bibliotecarios, hasta secretariado, además de contable. Así se sumaron cada vez más y más conocimientos “obligados” de cultura general, incluyendo a muchos de otras culturas, con lo cual no cualquiera tenía tanta capacidad de memoria y manejo de datos como se requería que memorizaran, ejercitando en la práctica cada vez menos a tareas que serían propias de sus futuros trabajos. ¿Para qué puede necesitar un tornero o carpintero saber de gramática? ¿Tan indispensable le resultará conocer la historia, geografía, matemática compleja como álgebra y hasta la forma de reproducción de las mitocondrias?

Así, a lo largo de poco más de dos siglos, la cantidad de avances tecnológicos, aparición de nuevas teorías y descubrimientos, más el abaratamiento de libros y mayor accesibilidad a conseguirlos, hizo a las sociedades cada vez más complejas, a las ciudades más grandes y tecnificadas, con lo cual los conocimientos iniciales de todo adulto debían ser mucho más técnicos, amplios y complejos.

Parte de ellos se los sumó a la educación primaria y, el grueso, a las actividades secundarias que cada vez eran muchísimo más complejas, para que pudieran ingresar a las universidades con una preparación “aceptable” para comprender la maraña de tecnicismos específicos de las mismas. Que supieran manejarse en bibliotecas, comprendieran bien las cuestiones más básicas de los profesionales, etc.

En otras palabras: Desde las universidades desligaron hacia la educación secundaria al grueso de lo que tradicionalmente enseñaban en el primer año, para poder centrarse en las cuestiones más técnicas y así disponer de más tiempo los grandes profesionales.

Lamentablemente, de a poco quedaba cada vez más en evidencia que las universidades eran “apenas un poco más” que las secundarias (que ya eran demasiado complejas en amplitud y disparidad de conocimientos); por lo cual rápidamente se hallaron abarrotadas de aspirantes, lo cual imponía “filtrar” a los alumnos verdaderamente más capacitados y hábiles, de los que sólo “no tenían otra cosa que hacer” o podían desprestigiar a la actividad.

Aquí aconteció otro de los graves errores o deformaciones educativas. Para poder afrontar tal demanda en establecimientos universitarios, se tomaron como profesores a muchos ineptos o pobremente formados en la experiencia, para impartir clases de “lo más básico” e ir filtrando a los alumnos. Complementando a tal propósito, se añadieron materias innecesarias y pesadas, para desalentar a los más impulsivos y que no tuvieran verdadera vocación, ampliándose la cantidad de materias y conocimientos a adquirir para ser considerado “con capacidad de ejercer” (diplomado). Sobre todo para “no ser menos” en cantidad de imposiciones de conocimientos, al margen de cuán útiles o necesarios podían ser para ejercer correctamente a la profesión.

¿Va quedando claro cómo, los avances tecnológicos complejizaron a los conocimientos básicos tradicionales? Que además, al facilitar los medios de transporte y comunicaciones, esto también recargó a la cantidad de conocimientos para aprender.

Si a esto sumamos que la historia también creció y se amplió mucho más allá del propio país (al igual que geografía y otras)… está todo dicho. Cuanto más años pasan, más se impone memorizar o saber a los alumnos, cuya capacidad de retención o memorización, a esta altura de las circunstancias, resulta pobrísima. Sobre todo cuando no ejercitan con prácticas vivenciales a lo que deben tener presente en el futuro. No se les facilita el hábito de practicar por sí mismos a lo que les será más o menos cotidiano.

Paralelamente a todo esto, quedó la impronta social que “docente” es tan sólo el de primaria, que “enseña sólo lo más básico que cualquiera puede hacer o enseñar” o, como mucho, un “maestro” de algún oficio puntual, que no sabe casi nada fuera de su actividad laboral.

Si a esto sumamos la pauperización de la calidad de los docentes universitarios (simples estudiantes avanzados o profesionales diplomados que no hallan lugar en la actividad fuera del claustro universitario). ¿Quién querrá pagar bien a los docentes?

Y aquí entramos de lleno en el meollo o quid del asunto. Lo que deben enseñar los docentes y la preparación real que tienen para realmente hacerlo.

Los docentes en general, deben enseñar mucho más de lo que exageradamente impone el sistema educativo formal, ya que además de las muy específicas y cada vez más complejas materias, donde se hace hincapié en la memorización rápida, casi nunca dando pie al necesario análisis y comprensión profunda (sobre todo por ejercitación práctica en simulaciones). Deben también

1.- Lidiar con alumnos moralmente mal educados o con serios traumas psicológicos y emocionales, producto de familias desintegradas o muy problemáticas. (Al margen de estrato socio cultural y económico).

2.- Que no recuerdan bien, o ni siquiera aprendieron a lo previo indispensable de años anteriores, para poder comprender lo subsiguiente.

3.- Faltos de adecuados elementos pedagógicos

4.- En aulas con demasiados alumnos a quienes no alcanzan a conocer bien en el ciclo lectivo, porque rotan de año en año.

5.- En establecimientos cuyas condiciones edilicias resultan insuficientes o pésimamente mantenidos.

Lo peor de todo:

6.- NO los prepararon para ser verdaderos didactas con profundos conocimientos de pedagogía.

Expuesto de otro modo:

* Pocos docentes tienen verdadera vocación didáctica (imprescindible en la actualidad)

* Casi ninguno tiene formación adecuada para las circunstancias en que deben enseñar, sobre todo en lo psico pedagógico.

* Con el agravante de que se les impone correr contra calendario escolar lectivo sin metodologías realmente eficientes para lograrlo, al margen de necesidades pedagógicas puntuales de los alumnos

* No tiene tampoco tiempo y ánimo para poder consustanciarse de la mentalidad y problemáticas propias de cada alumno.

* Muchos alumnos comienzan la educación “con el pie izquierdo” (familias problemáticas o desestructuradas) y cada vez se atrasan más ellos e incluso a toda la clase. Esto cuando no interfieren seriamente con la actividad docente en forma directa y hasta alevosa.

Socialmente, se considera a los establecimientos educativos como la “fábrica de personalidad”; donde se moldea integralmente a la conducta de los alumnos, equipándolos con “todo lo necesario” para poder integrarse socialmente como adultos bien formados, útiles al conjunto social.

¿No es un completo absurdo tragicómico?

En definitiva, se considera a los docentes como que enseñan a lo muy básico y fácil, pero se les imponen condiciones y alumnos que requieren de una capacidad profesional de “doctores” en psico pedagogía ¡y con elementos o condiciones muy rudimentarios!

El verdadero drama de todo esto, es que no se asume, especialmente por parte de los gobiernos, que estas condiciones y situación, lo que hacen es alienar la mente de docentes y alumnos, corrompiendo y deformando a toda la sociedad.

Tengamos claro que lo que no pueden o hacen los padres y la comunidad, mucho más difícil les resultará a los docentes, sobre todo en las condiciones actuales.

¿Qué clase de “adultos” se harán cargo de dirigir y sostener a la sociedad, aún antes de que nos jubilemos?

¿Qué clase de formación y preparación PRÁCTICA vivencial tendrán?

Las respuestas a estas preguntas son la CLAVE para diseñar y poner en práctica con la mayor urgencia posible a una reforma profunda de todo el sistema educativo, desde el pre escolar hasta las universidades mismas.

Menospreciamos por completo cuánto y en qué deben formar, como también a la capacitación y medios que deben tener los docentes.

En fin… Es mi punto de vista.

Tú ¿Coincides? ¿En qué no estás de acuerdo? O ¿Qué añadirías?

_________________
-*-*-*-*-*-*-*-
Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
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