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Maradona como metáfora argentina (Artículo criticado)
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Maradona como metáfora argentina (Artículo criticado)
Acabo de leer a este artículo en el diario español El País:
Maradona como metáfora argentina (es enlace al mismo)
Lo transcribí íntegro aquí, porque me parece que el mismo da para mucha polémica o controversia.
Por mi parte, considero que tienen bastante razón en varias cosas. Pero también que incurren en subjetividades exacerbadas completamente impropias tanto de un periodista (supuestamente formado académicamente) más un psicoanalista.
¿A qué me refiero?
1.- Tienen razón en el copete del artículo, que pregunta y responde:
Pero con la grave subjetividad o actitud capciosa de dar a entender que esta característica fuera exclusiva o propia de la Argentina, cuando es un mal endémico en demasiados países del planeta, europeos inclusive.
2.- Coincido con que en la Argentina demasiadas personas parezcan descerebradas o irracionales en infinidad de actitudes (pero lo expresan como ignorando que esto es algo propio de la masa de casi cualquier país del planeta), como la de “adorar” exageradamente a algunos personajes destacados cual Maradona, hasta el extremo de endiosarlos y “perdonarles todo”. ¿Acaso en Inglaterra no le aumentarán el sueldo al holandés Nigel de Jong? (Noticia en diario Clarín)
¿Qué ejemplos nos dan desde Europa con la OTAN que apaña invasiones a países para despojarlos de sus bienes territoriales por otro como USA que ya no sabe cómo justificar sus vandalismos y toda clase de atropellos a los derechos humanos y legislaciones con su hipócrita y mentirosa actitud de “defensores de la humanidad”?
¿Por qué le apoyaron en Irak y, a pesar de la vergüenza internacional que fue eso, aún hoy le apañan en Afganistán y no le condenan y sancionan, como correspondería a auténticos países civilizados que se rigen por la ética?
Sobre todo, si se trata de cumplir con el compromiso de la conservación de la salud ecológica, o la no proliferación armamentista.
3.- También es cierto que fuimos “granero del mundo” y actualmente damos lástima por la gran cantidad de injusticia social en un país donde deberían sobrar las oportunidades de progreso y nadie debería pasar hambre. Sobre todo después de tantos años con gobiernos “justicialistas” que, se supone, privilegian a la clase obrera y trabajadora, a la justicia social. Es indiscutible esa verdad, tan difícil de entender hasta para los mismos argentinos que no conocen a fondo los mecanismos e idiosincrasia predominantes de esta nación.
Pero es imperdonable que en un artículo escrito por un periodista “profesional” más un psicoanalista también “profesional”, lo comparen con Diego Maradona exagerando sus falencias personales y descalificando alevosamente su capacidad técnica para dirigir a un equipo de fútbol, argumentando que “no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor”. ¿Cuántos directores técnicos actuales en fútbol y otros deportes no lo son por “preparación” (académica) como le acusan a Maradona? Sobre todo de seleccionados nacionales de fútbol.
Pero… con tal de descalificar a quien se han propuesto (¿quizá por malsana envidia?) ¡cualquier argumento es bueno, sin importar cuán falaz sea!
¿Será porque Maradona, un “bruto” que no se quemó las pestañas estudiando para obtener un diploma universitario, tiene el dinero, popularidad e influencia social que los autores del artículo quisieran para sí y salir del anonimato?
¿Será porque Maradona, que fue confundido varias veces por el entorno para caer en la adicción a drogas y mala vida, hasta traicionado por amigos (mercenarios colocados en su entorno) en los que confiaba por completo, lo hicieron volver a caer PERO PUDO LEVANTARSE y continuar siendo ejemplo de lucha por la vida y para sus hijas?
¿Será porque Maradona, a pesar de las limitaciones y tosquedad, propias de su poca formación y de las que es consciente, es un valiente que no teme decir lo que piensa aunque eso le caiga mal y duela a muchos que no admiten sus errores ni su lenguaje que, reconozco, frecuentemente es demasiado vulgar?
Diego no culpa a otros de sus fracasos. No se ensaña con los más débiles ni con los más fuertes. Pero tiene mal genio y es fácil provocarlo como a un toro, lo cual no le quita a muchos de sus legítimos méritos, ni mucho menos la gran cualidad de humano, nobleza moral y deportiva (salvo algunas picardías propias de la actividad futbolística, con lo cual también se enseñaron, omitiendo que de casi todo país han tenido las suyas propias) que le hace ser tan apreciado por casi toda persona que le ha jugado limpio.
Por todo esto, comparar la injusticia social de un partido político que se supone representante de la misma, con un deportista que tiene una gran nobleza y méritos más que loables para la formación y posibilidades que tuvo, es tan subjetivo como inmoral y más que reprochable de personas tan “formadas” como los autores de dicho artículo, con el agravante que los responsables de autorizar la publicación de dicha nota tampoco han sido capaces de notar las falacias en las que incurrieron.
4.- Para peor, están tan desinformados que equiparan al gobierno de los Kirchner con el de Chávez de Venezuela y ¡al de Ortega de Nicaragua! ¿Con qué parámetros se rigen para realizar semejantes comparaciones? ¿Acaso también son de la misma tendencia Zapatero, Berlusconi y Sarkozy? ¿O Zapatero con Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel? Considerando “pragmáticos y serios” al de Brasil y Uruguay. Cuando este último, Uruguay, entre sus graves deficiencias, autorizó la construcción de dos plantas papeleras terriblemente contaminantes violando tratados internacionales. ¿Qué capacidad de criterio y de análisis sensato tienen semejantes “articulistas críticos”?
5.- Si realmente el periodista fuera un auténtico profesional serio (perdonable en el psicoanalista por su falta de formación, pero no por la subjetividad capciosa que implica), tendría claro que debe primar la objetividad evitando los calificativos (más bien descalificativos) para regirse por los hechos y que sean los lectores los que se rindan ante las evidencias expuestas por él. Como también que las comparaciones sólo son válidas como analogías históricas para prever o deducir posibles resultados, en lugar de trazar paralelismos insustanciales sin relación específica o concreta.
6.- Además, con sus falaces argumentaciones están descalificando fea y groseramente al grueso de la población de Argentina, con el agravante de dar a entender que el gobierno es uno de los peores para poder mejorar como país, sin tener en cuenta que, si se trata de gobiernos nocivos, se diferencia en mucho del español y demás "desarrollados" o "progresistas" miembros de la OTAN, que apañan a los que se entrometen mal y matan civiles y periodistas "por diversión", con objetivos puramente económicos egoístas, en países con los que no tienen ninguna relación directa (caso de Irak y Afganistán).
Seguiría desmenuzando prácticamente párrafo por párrafo, pero me parece que no tiene sentido poner más evidencias de la poca seriedad y profesionalidad de los autores en sus propias áreas, sino también de los responsables de un medio como el diario El País, que le dio tanto espacio a semejante artículo, que es una auténtica vergüenza para cualquier medio periodístico, no tanto por los conceptos que intentaron vertir, sino por el enfoque y tratamiento del tema, que cualquier aficionado o bachiller sensato lo puede hacer mejor.
A ti que has leído ¿Qué te parece? ¿Estás de acuerdo en algo y con qué de quién?
Maradona como metáfora argentina (es enlace al mismo)
(Fin del artículo)¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso
Por JOHN CARLIN Y CARLOS PIERINI 05/10/2010
Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?
El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.
Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".
Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.
Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.
En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.
El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.
En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.
Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.
Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.
John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.
Lo transcribí íntegro aquí, porque me parece que el mismo da para mucha polémica o controversia.
Por mi parte, considero que tienen bastante razón en varias cosas. Pero también que incurren en subjetividades exacerbadas completamente impropias tanto de un periodista (supuestamente formado académicamente) más un psicoanalista.
¿A qué me refiero?
1.- Tienen razón en el copete del artículo, que pregunta y responde:
“¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso”
Pero con la grave subjetividad o actitud capciosa de dar a entender que esta característica fuera exclusiva o propia de la Argentina, cuando es un mal endémico en demasiados países del planeta, europeos inclusive.
2.- Coincido con que en la Argentina demasiadas personas parezcan descerebradas o irracionales en infinidad de actitudes (pero lo expresan como ignorando que esto es algo propio de la masa de casi cualquier país del planeta), como la de “adorar” exageradamente a algunos personajes destacados cual Maradona, hasta el extremo de endiosarlos y “perdonarles todo”. ¿Acaso en Inglaterra no le aumentarán el sueldo al holandés Nigel de Jong? (Noticia en diario Clarín)
¿Qué ejemplos nos dan desde Europa con la OTAN que apaña invasiones a países para despojarlos de sus bienes territoriales por otro como USA que ya no sabe cómo justificar sus vandalismos y toda clase de atropellos a los derechos humanos y legislaciones con su hipócrita y mentirosa actitud de “defensores de la humanidad”?
¿Por qué le apoyaron en Irak y, a pesar de la vergüenza internacional que fue eso, aún hoy le apañan en Afganistán y no le condenan y sancionan, como correspondería a auténticos países civilizados que se rigen por la ética?
Sobre todo, si se trata de cumplir con el compromiso de la conservación de la salud ecológica, o la no proliferación armamentista.
3.- También es cierto que fuimos “granero del mundo” y actualmente damos lástima por la gran cantidad de injusticia social en un país donde deberían sobrar las oportunidades de progreso y nadie debería pasar hambre. Sobre todo después de tantos años con gobiernos “justicialistas” que, se supone, privilegian a la clase obrera y trabajadora, a la justicia social. Es indiscutible esa verdad, tan difícil de entender hasta para los mismos argentinos que no conocen a fondo los mecanismos e idiosincrasia predominantes de esta nación.
Pero es imperdonable que en un artículo escrito por un periodista “profesional” más un psicoanalista también “profesional”, lo comparen con Diego Maradona exagerando sus falencias personales y descalificando alevosamente su capacidad técnica para dirigir a un equipo de fútbol, argumentando que “no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor”. ¿Cuántos directores técnicos actuales en fútbol y otros deportes no lo son por “preparación” (académica) como le acusan a Maradona? Sobre todo de seleccionados nacionales de fútbol.
Pero… con tal de descalificar a quien se han propuesto (¿quizá por malsana envidia?) ¡cualquier argumento es bueno, sin importar cuán falaz sea!
¿Será porque Maradona, un “bruto” que no se quemó las pestañas estudiando para obtener un diploma universitario, tiene el dinero, popularidad e influencia social que los autores del artículo quisieran para sí y salir del anonimato?
¿Será porque Maradona, que fue confundido varias veces por el entorno para caer en la adicción a drogas y mala vida, hasta traicionado por amigos (mercenarios colocados en su entorno) en los que confiaba por completo, lo hicieron volver a caer PERO PUDO LEVANTARSE y continuar siendo ejemplo de lucha por la vida y para sus hijas?
¿Será porque Maradona, a pesar de las limitaciones y tosquedad, propias de su poca formación y de las que es consciente, es un valiente que no teme decir lo que piensa aunque eso le caiga mal y duela a muchos que no admiten sus errores ni su lenguaje que, reconozco, frecuentemente es demasiado vulgar?
Diego no culpa a otros de sus fracasos. No se ensaña con los más débiles ni con los más fuertes. Pero tiene mal genio y es fácil provocarlo como a un toro, lo cual no le quita a muchos de sus legítimos méritos, ni mucho menos la gran cualidad de humano, nobleza moral y deportiva (salvo algunas picardías propias de la actividad futbolística, con lo cual también se enseñaron, omitiendo que de casi todo país han tenido las suyas propias) que le hace ser tan apreciado por casi toda persona que le ha jugado limpio.
Por todo esto, comparar la injusticia social de un partido político que se supone representante de la misma, con un deportista que tiene una gran nobleza y méritos más que loables para la formación y posibilidades que tuvo, es tan subjetivo como inmoral y más que reprochable de personas tan “formadas” como los autores de dicho artículo, con el agravante que los responsables de autorizar la publicación de dicha nota tampoco han sido capaces de notar las falacias en las que incurrieron.
4.- Para peor, están tan desinformados que equiparan al gobierno de los Kirchner con el de Chávez de Venezuela y ¡al de Ortega de Nicaragua! ¿Con qué parámetros se rigen para realizar semejantes comparaciones? ¿Acaso también son de la misma tendencia Zapatero, Berlusconi y Sarkozy? ¿O Zapatero con Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel? Considerando “pragmáticos y serios” al de Brasil y Uruguay. Cuando este último, Uruguay, entre sus graves deficiencias, autorizó la construcción de dos plantas papeleras terriblemente contaminantes violando tratados internacionales. ¿Qué capacidad de criterio y de análisis sensato tienen semejantes “articulistas críticos”?
5.- Si realmente el periodista fuera un auténtico profesional serio (perdonable en el psicoanalista por su falta de formación, pero no por la subjetividad capciosa que implica), tendría claro que debe primar la objetividad evitando los calificativos (más bien descalificativos) para regirse por los hechos y que sean los lectores los que se rindan ante las evidencias expuestas por él. Como también que las comparaciones sólo son válidas como analogías históricas para prever o deducir posibles resultados, en lugar de trazar paralelismos insustanciales sin relación específica o concreta.
6.- Además, con sus falaces argumentaciones están descalificando fea y groseramente al grueso de la población de Argentina, con el agravante de dar a entender que el gobierno es uno de los peores para poder mejorar como país, sin tener en cuenta que, si se trata de gobiernos nocivos, se diferencia en mucho del español y demás "desarrollados" o "progresistas" miembros de la OTAN, que apañan a los que se entrometen mal y matan civiles y periodistas "por diversión", con objetivos puramente económicos egoístas, en países con los que no tienen ninguna relación directa (caso de Irak y Afganistán).
Seguiría desmenuzando prácticamente párrafo por párrafo, pero me parece que no tiene sentido poner más evidencias de la poca seriedad y profesionalidad de los autores en sus propias áreas, sino también de los responsables de un medio como el diario El País, que le dio tanto espacio a semejante artículo, que es una auténtica vergüenza para cualquier medio periodístico, no tanto por los conceptos que intentaron vertir, sino por el enfoque y tratamiento del tema, que cualquier aficionado o bachiller sensato lo puede hacer mejor.
A ti que has leído ¿Qué te parece? ¿Estás de acuerdo en algo y con qué de quién?
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Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
Re: Maradona como metáfora argentina (Artículo criticado)
Ayer iba a hacer un comentario y se "cayó" Internet en mi zona. Pero aún estoy a tiempo para decir que los españoles están eufóricos por su triunfo en el Mundial...Ganaron bien, eso se sabe. En lo que no estoy de acuerdo, es que se mezclen cosas que no son iguales, ¿o acaso todos los políticos del mundo juegan balompié? a mi amigos paisanos venezolanos les cayó muy mal cuando les enseñé el artículo del periodista y del psiquiatra español y dijeron qué por qué metían hasta a Chávez en eso...Por cierto, te felicitaron y te mandan saludos al igual que yo. España, como bien dices, apoya guerras, que sólo buscan beneficio económico (petróleo -Irak) o estratégico (Afganistán). Por eso, escribo este mensaje, para que sigas en la vanguardia de descubrir a los verdaderos farsantes y delincuentes de este mundo, la Gran Metra Azul.
Invitado- Invitado
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