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Buenos Aires: Una de las ciudades más insalubres del planeta

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Buenos Aires: Una de las ciudades más insalubres del planeta

Mensaje  Don Sapo el Mar Dic 14, 2010 1:06 am

Si gente como la de WikiLeaks pudiera obtener y publicar a estudios serios sobre los datos que mencionaré, se podrá corroborar claramente que, la ciudad autónoma de Buenos Aires y el conurbano que la rodea, si no es el lugar más insalubre del planeta, está entre los primeros puestos seguro.

Prestemos atención a los siguientes datos:

1.- Saturación de tránsito.

Infinidad de vehículos que lanzan verdaderas nubes negras por sus caños de escape. En especial los vehículos de carga y transporte, sean de mercancías o pasajeros, por un PÉSIMO e histórico menosprecio de las autoridades en el control efectivo de ese tema. Razón por la cual, quienes deben permanecer o circular por las calles o avenidas en horarios normales de actividad, suelen estar respirando tan alta concentración de humo “pesado” (por la alta concentración de partículas de metales y grasas) que es peor a estar encerrado en un automóvil con cuatro fumadores juntos. La suma de este efecto cotidiano, a lo largo de los años, provoca una incapacidad pulmonar severa, al igual que infinidad de problemáticas de las vías respiratorias y órganos relacionados. (Pero contra los intereses de la industria petrolera y automotriz ¿quién se atreve? Mejor echemos la culpa al tabaco y mostrémonos “preocupados” por erradicar el tabaquismo, SIN HACER NADA contra el smog y demás poluciones peores).

2.- La contaminación sonora.

La cantidad de vehículos que transitan las calles y avenidas, muchos de los cuales demasiado lejos están de ser “silenciosos” (cuando no tienen directamente “escape libre”, o roto), sumado a correas de motor que chillan, pastillas de frenos que se han cristalizado y chirrían con una estridencia muy alta en decibeles, más sirenas de ambulancias, bomberos o policías (sin contar bocinas, alarmas de activación y cierre de vehículos) hacen que hasta en los barrios y zonas más “tranquilas” sea imposible poder grabar el trino completo de un canario o pájaro, sin que “irrumpa” alguno de estos molestos sonidos. Ni pensar en no hablar casi a los gritos hasta quedar afónico si es en una avenida o zona de gran tránsito vehicular.

3.- Alimentos.

a) La leche no es leche, sino un resabio de la misma, tan pasteurizada (mata infinidad de bacterias sanas y nutritivas) que, además de completamente aguada (disuelta hasta en un 80 %) la consideran “enriquecida” con vitaminas y hasta el absurdo de “fortificarla” con hierro, que, según nutricionistas, es incompatible con lácteos, ya que éstos lo “arrastran” imposibilitando al sistema digestivo que pueda asimilar al hierro junto con el calcio. Esto tan sólo es el primer detalle de un cúmulo.

b) Como a algún idiota del gobierno se le ocurrió paliar la desnutrición con aditivos en los alimentos, las empresas hallaron excelentes justificaciones para encarecer productos por “enriquecidos” y, de este modo, hasta cuesta hallar harina y sal fina de mesa que no esté enriquecida con hierro, porque las comunes… “no hay” (no es fácil hallarlas). Así, la población cotidianamente consume toda clase de alimentos “enriquecidos” con vitaminas y minerales que, en su conjunto, producen el efecto contrario: La saturación de vitaminas equivale a desnutrición y eso TAMBIÉN lo sabe cualquier médico o nutricionista y está corroborado.
O sea: Por paliar la desnutrición del sector más desfavorecido, están atentando contra el grueso de la salud de la población normalmente nutrida. Un auténtico “suicidio colectivo” ¿O sería más apropiado hablar de genocidio por negligencia?

c) Conservantes y aditivos “permitidos”. Muchos de lo que “preserva” a los alimentos “en buen estado” por más tiempo hace mucho que ha sido prohibido en Europa y varios países sensatos. Pero aquí continúa considerándoselos “inocuos”, sobre todo en pequeñas cantidades, como ignorando que el envenenamiento en pequeñas dosis, no es más que una muerte mucho más lenta y difícil de diagnosticar, como cuando acontece con el arsénico y cianuro, que se va debilitando el calcio del organismo y termina haciéndose evidente en la debilidad ósea y de las uñas, como caída del cabello, pero ya en fases muy avanzadas.

d) Tema y análisis especial merecería el asunto AGUA (hídrico en general). La “potabilización” que se realiza del agua, especialmente de la Capital Federal y aledaños, cuya gigantesca y desproporcionada cantidad de cloro y flúor resulta un atentado absoluto contra el sistema digestivo, especialmente a la flora intestinal y la asimilación o conservación de calcio en el organismo. Con el agravante que el cloro no es el único “veneno” con el que la tratan para hacerla “potable” (incluye –o incluía hace unos años- ácidos corrosivos como amoníaco y hasta cal viva). Detalle por el cual es histórico anecdótico que, al agua de la Capital Federal, sólo se la bebe en “casos desesperados” pero no como constante y mucho menos en grandes cantidades. Como también que casi todo el que llega de otras partes y la bebe en abundancia como “normal” suele tener dolores de estómago y descomposturas más o menos severas.

Para peor, hay otro agravante más: La contaminación de napas de agua, superficiales o profundas, que realizan muchísimas de las industrias y talleres que hay en la zona, contra lo cual hay legislación y acciones ordenadas, pero pésimamente cumplidas. ¿No es anecdótica la contaminación del “Riachuelo” que hace de límite natural del sur de la ciudad hasta el barrio de La Boca inclusive, con su más que fétido aroma?

¡Ni hablemos del Río de la Plata y lo contaminados que están casi todos sus afluentes! En especial y particular, por el “arrastre” de contaminantes que implica que toda urbe (y hasta campos cultivados con agroquímicos) desagüen o drenen al agua de lluvias y calles hacia cauces de ríos y arroyos.

e) Si a esto sumamos la terrible permisividad y descontrol que existe con los alimentos transgénicos y control de residuos de pesticidas y agroquímicos, tanto en frutas, granos y verduras… Nos están “envenenando” cotidianamente por todas las vías y sentidos.

Resulta incomprensible el extremo de desidia o corrupción (cuando no la suma de ambas) respecto a las funciones más básicas y elementales de funcionarios públicos, especialmente políticos y sus “acomodados”. Ya que es harto difícil conseguir papas; cebollas; maíz; tomates y otros elementos tan comunes y consumidos que no sean transgénicos y fácilmente diferenciables.

Esto es A PROPÓSITO, por la gran desinformación de los minoristas y del resto de la población respecto a RECONOCER a los productos transgénicos que son vendidos como “normales” y “orgánicos”.

¿Dónde se ha visto que las papas tengan cáscaras con propiedades de especies diferentes o que, estando “algo verdes” NO MADUREN y terminen brotándose aún verdes?

¿Cómo se explican las cebollas con cáscaras externas intermedias (en su interior), o que se le pudren capas intermedias con exterior “perfecto”?

¿Cómo se explican las mazorcas con varias o muchas hileras de granos sin desarrollar, cual apestadas con hongos que impidieron su desarrollo?

¿Cómo se explican los tomates con cáscara o piel gruesa y resistente como la de duraznos y formas que no son perita ni comunes?

El problema principal con los transgénicos, son los residuos de tóxicos que han absorbido o incorporado y, por más que se los utilice sólo para alimentar animales (vacas, gallinas u otros de consumo) ¡hasta en la leche (o huevos, en caso de gallinas) quedan “huellas residuales” de tales tóxicos agroquímicos, según cantidad de transgénicos que consuman tales animales.

Entre la infinidad de denuncias al respecto, hay una serie de videos subidos a internet, que resultan una denuncia MUY INTERESANTE de hasta qué punto son tóxicos los transgénicos en animales alimentados exclusivamente con los mismos, que fallecen en pocos meses y, de tener crías durante ese período, hay una altísima probabilidad de que sea con deformaciones genéticas de diversa gravedad. ¡Pero esto se oculta, o menosprecia al máximo a lo que trasciende, porque va muy en contra de los intereses monopólicos de gigantescos consorcios multinacionales como Monsanto y Cargill entre los más conocidos, pero no los únicos.

Dichos videos pueden verlos en esta otra nota:
Alimentación tóxica y transgénicos ¿Sabes reconocerlos?

En otras palabras: Nos están “matando” lenta y agónicamente. Aire, sonido, alimentación y hasta lo visual (que casi todo el ejido urbano parece un gigantesco y gris cementerio, repleto de bóvedas y nichos con mínimas flores o “verde”, pero repleto de “coloridas flores artificiales” como carteles, postes, recipientes y basuras o escombros).

4.- Ondas irradiadas

Tema completamente aparte merecería la polución por irradiación de ondas, desde generadores eléctricos de alta tensión, hasta las señales de radio, telefonía, TV e, incluso las de Wi Fi. Contra las cuales no tenemos NINGUNA clase de “protección” o poder evitarlas y NO HAY estudios serios de las consecuencias a largo plazo de tanta saturación y exposición a lo eléctrico, magnético y de ondas de diversas frecuencias, en las inmensas cantidades que existen, sobre todo en zonas densamente pobladas.
Los intereses de las grandes empresas que lanzan precipitadamente a “tecnologías de punta”, junto con la ansiedad de los consumidores por las “novedades” que ofrecen “soluciones” o “comodidades”, van muchísimo más rápido que los estudios necesarios para determinar su auténtico potencial de peligro o inocuidad, además de ser una severa presión, contraria a legislar adecuadamente al respecto, en dar prioridad a la seguridad de la salud de las personas y del medio ambiente.

Lo que pocos comprenden es la trampa tan costosa e insalubre de las tecnologías como, por ejemplo:

Buena parte del calentamiento del aire, especialmente en ciudades, es producido por los aparatos de “aire acondicionado”. Aparatos que, así como refrigeran interiores, CALIENTAN MÁS AL EXTERIOR, haciendo un “infierno” a los días más calurosos.
Pero eso es tan sólo una parte ínfima del problema. Ya que la parte biológica del organismo se “desconcierta” al tener que transitar o estar alternadamente en zonas refrigeradas de las demasiado caldeadas, no pudiéndose “aclimatar” del todo a ninguna de ambas.

Si a esto sumamos que, los aires acondicionados, por sus características “ionizan” al aire haciendo más tensionante, como electrificado (o menos oxigenado), las personas que pasan mucho tiempo en ambientes cerrados de esa clase, SE EMBOTAN ¡y así rinden o se desempeñan! A lo cual se suma la inadecuada “oxigenación” de esos ambientes. Si a esto sumamos que, después del trabajo, el cuerpo no logra aclimatarse al calor exterior, se encuentran “obligados” a tener aire acondicionado en sus hogares (calentando aún más el aire y viciándolo); o duermen pésimo y nuevamente les cuesta adaptar al organismo al día siguiente en el ámbito laboral, donde estarán somnolientos por la relajación con el fresco más la falta de oxígeno.

Quien debe estar “yendo y viniendo” entre lugares refrigerados y aire libre, tiene que tener una salud de hierro para poder pasar ante el calor de horno que irradian los aparatos hacia las veredas y mientras transitan desde estacionamientos a pleno sol a oficinas, o al revés. ¡Ni mencionar lo que se siente al tener que subir a un auto que estuvo estacionado al sol para conducir en él durante más de media hora! (Sobre todo si el auto no tiene o no le funciona bien el aire acondicionado y, además, es de color oscuro, que concentra al calor) ¡para volver a ingresar en ambientes con aires acondicionados! (Lo he tenido que soportar infinidad de veces en mi vida y, por eso, detesto los acondicionadores de aire y ambientes refrigerados artificial y exageradamente).

Por pretender “comodidades” y “tecnologías que nos ahorran tiempo y dinero” es que estamos “obligados” a trabajar como burros, rodeados de cosas que, así como nos facilitan algunas actividades, por otra parte nos arruinan la salud ¡con lo cara e irrecuperable que puede ser en el largo plazo!

¿A quién le agrada la idea de llegar a la vejez repleto de achaques, con salud y cuerpo completamente endeble y dependiente de médicos y medicinas?

Pues a eso nos inducen el grueso de las tecnologías con la forma en que las usamos y dependemos: a llevar vidas tan contrarias al ejercicio y resistencia natural de las defensas y músculos, que llegamos débiles y enfermos, donde la jubilación se va en gastos de salud, privándonos de infinidad de disfrutes por limitaciones físicas de debilidad.

Respecto de esto, los árabes tienen una alegoría excelente:

Representan a todas las cosas y logros importantes de la vida como el éxito, amor, dinero y demás con el dígito cero; a excepción de la salud, que lo representan con el uno. Si tenemos muchos ceros, anteponiéndole el uno de la salud, somos ricos y quizás millonarios. Pero si carecemos del uno de la salud, todo lo demás, como dinero, amor, y demás cosas… quedan en CERO, porque no puede disfrutárselas sin salud. Así de simple y claro.

Por eso: No menospreciemos mantener un buen estado físico, con alimentación y forma de vida realmente sana, que mantenga tonificado y fuerte al organismo, sin creernos esas mentirosas publicidades como las del “actimel” y “fibras vegetales” etc. De lo contrario… los años pasan factura y consideramos “natural” que la vejez tenga aparejados más achaques y limitaciones de lo lógico, impidiéndonos vivir dignamente, por autosuficientes en las cosas básicas, como para disfrutar de nuestros logros y demás cosas posibles a esa edad.

_________________
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Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
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