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Dime con quién andas y te diré quién eres?

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Dime con quién andas y te diré quién eres?

Mensaje  Don Sapo el Dom Ene 16, 2011 2:45 pm

Transcribo aquí una nota del Clarín que me llamó la atención.

Quizá el periodista fue demasiado escueto, poco claro, o deformó cosas a propósito.

Quizá la entrevistada mintió bastante acomodando las cosas para quedar lo mejor posible.

Quizá sea todo cierto y solo faltaron jugosos detalles.

Por favor lee con atención, imagina cuán posible sea lo expresado, que continuaré después del artículo.


(16/01/11) Por Juan Manuel Bordón

Tiene 54 años y una vida terrible: su madre la abandonó a los 3. Vive en el oeste del conurbano y hace una década que busca evitar que sus jóvenes vecinos delincan. Les compra las pistolas y las destruye. Le dicen “La Doña” y también los ayuda a estudiar


Hasta que ella no dice lo contrario, La Doña parece no saber demasiado sobre lo que es el miedo. Es una mujer fuerte, morruda, de 54 años. Cuando pregunta adónde vas, no queda más remedio que contestarle algo, aunque sea falso. Hace una década que llegó a vivir a un barrio del oeste del conurbano bonaerense, en el que hoy hace un trabajo social con un grupo de jóvenes a los que a veces menciona como “Los Pibes” y otras, “Los Pacos”. Son unos veinte, tienen entre 12 y 30 años y siempre paran en la misma esquina. Tienen algo en común: todos están vinculados con el delito . Algunos recién se inician; otros ya cuentan con una o más detenciones pero siguen robando; los más pequeños se limitan a copiarles la jerga y el peinado a los mayores, a moverse alrededor de ellos aún a riesgo de que los espanten como a moscas de tanto en tanto.

El trabajo que hace La Doña no tiene nombre ni sueldo ni agenda diaria. Está en una zona gris : Cuando puede, les compra con su propia plata las armas a estos jóvenes y le pide a su marido que las destruya con una amoladora en el lavadero de su casa . Al principio las tiraba intactas en una laguna adonde iba a pescar, pero un juez al que conoció le recomendó que las destruyera antes. “A los pibes les pregunto si no tienen un arma para mí, que la necesito para algo. No les explico que voy a romperla”, dice, mientras muestra un 22 destartalado.

Acompaña en tren a “Los Pibes” más grandes para que firmen los documentos de su libertad condicional en un juzgado . “A veces piensan como niños, tienen veintitantos años y se esconden atrás mío cuando pasa un patrullero, como si así nos los vieran”.

En ocasiones reparte encomiendas y cartas en las manzanas a las que el cartero no quiere ir “porque el tipo tiene miedo de que lo afanen ahí adentro”, explica.

Por las mañanas, despierta al más chico del grupo. Tiene 12 años y lo saca de la cama para que vaya al colegio . “Me peleo con las maestras. El pibe hace bardo, así que le dan de comer y lo mandan de vuelta a la calle”.

Otras veces, las más, pareciera que no hace nada. Se sienta en la esquina adonde los pibes paran y les da charla. Cuando un par se levantan y suben a una moto, les pregunta con cara de perro para dónde van. “Los Pibes” le contestan “a lo de un amigo” o “acá a la vuelta”, y casi siempre mienten. Ella les dice que “no se manden cagadas” y los ve irse.

La Doña pide que no aparezcan su nombre ni el de su barrio en la nota. Ha tenido problemas con muchos vecinos, que no aprueban el trabajo que hace , y ya no quiere más conflictos. Hay quienes no ven con buenos ojos que no se acerque a ningún partido político, otros no entienden que haga tareas por fuera de organismos públicos, o que compre y destruya armas al margen de los canales oficiales de desarme, o que no denuncie a la Policía los robos que cometen “Los Pibes”. “Si hiciera eso me marcarían como buchona , no me les podría acercar nunca más”, intenta justificarse ante Clarín .

El mapa de vida que traza a lo largo de varias tardes explica en buena medida cómo fue que llegó hasta acá La Doña . En su pasado hay una madre que la abandonó a los tres años en un Patronato de la Infancia de la ciudad de Mendoza, donde pasó su infancia y adolescencia. De ahí escapaba seguido, “vagabundeaba un tiempo pero siempre terminaba volviendo”, cuenta. A los 17 llegó su huida definitiva junto a un hombre que le ofreció alejarla y con el que tuvo dos hijos en Buenos Aires. Pero que también la obligó a vivir encerrada y a aguantar palizas . Al final de la relación, también huyó de él con sus dos chicos, que hoy ya le han dado dos nietas.

Hace veinte años, La Doña conoció a su actual marido y tuvo a su tercer hijo. Hace diez, compraron un terreno en el barrio del conurbano oeste donde viven ahora. Allí, él consiguió trabajo y ella se dedicó a terminar el colegio primario y luego el secundario .

Hace cinco años, su hijo mayor cayó preso y fue condenado a tres de prisión por “robo en poblado y en banda”. Ella había intuido algo, pero no quería creerlo. “Fue por esas cosas que a veces tenemos las madres”, se culpa.

“Tengo la ventaja de que viví la calle y me crié en un Patronato. Pisé muchos penales para visitar a mi hijo y por todo eso conozco sus códigos . Me hacen reír ‘Los Pibes’ cuando les hablo de que a mí de joven me daba bronca ver a alguien con un buen auto o con plata y ellos me responden: ‘¿Ve Doña que usted también era una resentida, como nosotros?’”.

Las calles por las que La Doña camina son de tierra, tienen casas bajas de material, perros sueltos, chicos que juegan en la vereda y puestas de sol de un rojo intenso. Ella recorre junto a Clarín las diez cuadras que hay entre su casa y la esquina donde paran “Los Pibes” al caer la tarde. El primero que la ve le promete devolverle un carrito de bebé que le prestó hace unos meses. El segundo le cuenta que perdió una moto por escaparse de la Policía, la noche anterior.

“Ellos me dicen: ‘ Doña , nosotros somos chorros y vamos a ser chorros siempre’. No los convencés de otra cosa a los grandes. Yo trato de que los más chicos vayan al colegio, que los grandes no disparen por cualquier cosa , que respeten a los vecinos si no quieren que después los traten como a lacras”.

Esa misma noche, bajo un farol que ilumina la esquina, dos pibes grandes aparecen a toda velocidad en moto. Acaban de robarla. Los otros les marcan rápido un baldío donde ocultarla. Van, la dejan y esconden las armas que traen en la cintura . Mientras, la charla sigue. Alguien menciona el robo boquetero al Banco Provincia de Belgrano, que ocurrió cuatro días antes. “Esos son chorros en serio, no disparan ni golpean a nadie”, dice La Doña con ironía.

En el trato con “Los Pibes”, La Doña alterna los gestos cariñosos con algunas provocaciones y latigazos de humor filoso. Pero a la hora de interpretar las cosas, su discurso es seco y pragmático . Apunta a esa zona gris que está entre lo posible, lo mejor, lo bueno y lo malo. “Cuando me venden un arma a 10 o 15 pesos, por más que el arma esté rota y no dispare, es porque están tirados . Sé en qué la van a gastar y que consiguen otra, pero al menos por unos días no andan haciendo daño”, dice.

Mientras vuelve a su casa esa noche, La Doña recuerda cómo le temblaban las piernas cuando cruzó por primera vez la esquina, hace 10 años. “No los conocía pero me habían hablado de ‘Los Pibes’. Volvía con mi hijo menor del cumpleaños de un amiguito y pensaba que nos mataban. Esa noche sí tuve miedo. Y pasé rápido”. Eso ya quedó atrás. Muy atrás.

Me interesa conocer tu opinión respecto de la actitud de la mujer, suponiendo que el artículo sea totalmente veraz en todo.

1.- ¿Es una mujer solidaria con su prójimo? ¿O simplemente se "acomodó" para no tener mayores problemas con los que "mandan" en el barrio?

2.- ¿Su conducta influye en algo a la situación social del barrio y/o de ese grupo? (En tal caso en qué y cómo).

3.- ¿En favor o en contra de quién/es resulta esa actitud de la mujer? (beneficio o perjuicio).

4.- ¿Es correcto que los vecinos tomen a mal su actitud? ¿Por qué?

En otras palabras: Me interesa saber si consideras que la mujer tiene una actitud más inclinada a lo altruista (solidaria) o egoísta (supervivencia o conveniencias personales) y en qué detalles.

Y si su actitud influye de algún modo positivo en algo (en qué) o negativo y en qué (Porque una cosa son las intenciones y, otra, los resultados reales).

Como también tu parecer respecto de la actitud mencionada de los vecinos.


_________________
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Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
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Re: Dime con quién andas y te diré quién eres?

Mensaje  Gwendoline Welden el Dom Ene 16, 2011 5:19 pm

1.- ¿Es una mujer solidaria con su prójimo? ¿O simplemente se "acomodó" para no tener mayores problemas con los que "mandan" en el barrio?
No sé que pensar... Creo que se concatenan las dos cosas. Es decir, lo que en un principio comenzó como una forma de adaptación (Ser amable con los pibes para que no la quiten del medio), se convirtió en una oportunidad que decidió aprovechar en ayudarlos a cambiar (aunque sea mínimamente), intentando, además, que eviten delinquir.

Cualquier otra persona podría haberse adaptado al medio respetándolos y ya esta, pero ella dio un paso más e intenta ayudarlos en la medida de lo posible, por lo tanto, el elemento solidario existe.

2.- ¿Su conducta influye en algo a la situación social del barrio y/o de ese grupo? (En tal caso en qué y cómo).
No demasiado, porque aunque ella intente ayudarlos, es decir, aunque su intención sea buena, no significa que conozca el mejor modo de hacerlo, ni que logre concienciar a los chicos (Suerte si lo hace con alguno de los más jóvenes).

Es más, a mi no me parece que sus métodos sean los más apropiados, por ejemplo, eso de comprarles el arma a los pibes no es muy buena idea porque con la plata, no solo pueden comprar otra, sino que además hace que los chicos vean el arma como algo valioso, algo rentable de donde sacar dinero. Lo correcto sería que "la doña" lograra hacerles ver, de la forma que fuere que las armas solo traen consecuencias malas. Es decir, lograr un cambio real, no una dependencia, ya que cuando ella no esté ¿Quién se las comprará o quitará durante un tiempo?

Como dice la siguiente cita: "Si das pescado a un hombre hambriento lo alimentarás durante una jornada, pero si lo enseñas a pescar, lo alimentarás durante toda la vida". Ella, más bien, "les da pescado" por lo que el día que no pueda darles más, los pibes van a desfallecer.

Tampoco estoy de acuerdo con que los obliegue a ir a la escuela, porque si ellos no van con gusto, lo único que pueden hacer en el aula es molestar. Lo que si me parece bien es lo de los gestos cariñosos y los latigazos de humor filosófico.

3.- ¿En favor o en contra de quién/es resulta esa actitud de la mujer? (beneficio o perjuicio).
En favor de los chicos (en cierta medida) y en contra de los vecinos, que hace que tengan que aguantarlos cuando la doña logra sacarlos de la carcel o el correccional sin que hayan tenido un cambio aparente o aprendido la lección. (lo que también es una contra para los chicos)

4.- ¿Es correcto que los vecinos tomen a mal su actitud? ¿Por qué?
Si, porque aunque la doña ponga lo mejor de su parte para que los pibes cambien, ocupando el papel de madre protectora, los resultados son ínfimos y los chicos continúan siendo un peligro para el barrio y la vecindad.

En resumen, a mi me parece que aunque esta mujer tenga buenas intenciones, no hace todo lo que está en su mano por ayudarlos (al menos, es lo que parece por esta noticia). El delito tiene origen en la infelicidad y la frustración y si no trata de mejorarlos en eso, no va a lograr mucho ¡Si hasta su hijo mayor le salió delincuente!

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La vida es muy peligrosa, no por los que hacen el mal, si no por los que se sientan a ver lo que pasa (Einstein)

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