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Los ejércitos y las guerras ¿Evidencia de primitivismo anacrónico?

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Los ejércitos y las guerras ¿Evidencia de primitivismo anacrónico?

Mensaje  Don Sapo el Vie Ene 06, 2012 4:36 pm

1.- Inicio de la mentalidad bélica.

2.- Cómo las tecnologías y carrera armamentista, sumadas a la globalización, evidenciaron el perjuicio cada vez mayor de éstas.

3.- Las guerras de Vietnam; el Golfo Pérsico, más la de Irak y Afganistán, demostraron la inutilidad de las fuerzas bélicas, incluso entre Israel y Pakistán.

4.- Las formas alternativas de conquistas.

5.- Países sin ejércitos.


1.- Inicio de la mentalidad bélica

Antiguamente, cuando las disputas se terminaban zanjando por la fuerza, resultaba importante la cantidad de luchadores y su habilidad para el combate, como la calidad de equipo o armas con las que contaban. De ese modo, las poblaciones pequeñas, poco podían resistir a las invasiones de ejércitos numerosos, ya que era una muerte segura intentarlo. Lo único dudoso era la cantidad de pérdidas o daños que podrían hacer al ejército enemigo, antes de ser derrotados o aniquilados. En otras palabras, cuán caro le costaría al enemigo conquistar el territorio, como para que se lo piense dos veces antes de atacar a una población, por el riesgo de perder más de lo que gana. Pues ¿cómo podría pretender sobrevivir un grupo de cien o doscientas personas guerreras enfrentándose contra 10 ó12 mil soldados?

2.-Cómo las tecnologías y carrera armamentista, sumadas a la globalización, evidenciaron el perjuicio cada vez mayor de éstas.

Hasta la Primera Guerra Mundial inclusive, se solía respetar a la población civil como neutral y, las guerras, sólo eran entre soldados u hombres armados. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y las tecnologías que ya se habían incorporado, especialmente en comunicaciones y espionaje, cambió por completo al concepto de neutralidad de los civiles, porque el espionaje; el colaboracionismo y grupos de resistencia armados, se valían hasta de niños como mensajeros, por lo cual todo civil era sospechado de colaborar con los enemigos de la resistencia civil armada, o contraespionaje, incluidas mujeres y niños.

Las vidas de la población civil pasaron a ser consideradas “bajas colaterales” o enemigos encubiertos, reitero, aunque fueran de mujeres y niños que, con frecuencia, también pasaron a ser utilizados como escudos ante bombas, cañones y granadas.
Razón por la cual, cuando un grupo enemigo se escondía entre neutrales, se decidía “acabar con todos” (o casi todos) porque resultaba casi imposible apresarlos o matarlos estando así entremezclados.

3.- Las guerras de Vietnam; el Golfo Pérsico, más la de Irak y Afganistán, demostraron la inutilidad de las fuerzas bélicas, incluso entre Israel y Pakistán.

Posteriormente, en especial durante la guerra de Vietnam, donde la estrategia principal fue la guerra de guerrillas, sorpresiva de emboscadas y atentados o trampas, dejó en clara evidencia que, tanto la superioridad numérica como la tecnológica marcaban una diferencia irrisoria contra la astucia que aprovechaba al máximo a las características del terreno, más la cuestión ética de evitar la muerte de inocentes.

Factor que se volvió más que alevoso en las siguientes guerras de la OTAN, como la del Golfo Pérsico, la invasión de Irak y de Afganistán. Varios años en los que unas pocas fuerzas pobremente equipadas, ocasionaron muchísimas más bajas a los invasores que, además, tuvieron que invertir mucho más dinero del que luego pudieron obtener las empresas incitadoras a la invasión quedándose con los recursos usurpados, bajo la pésima excusa de combatir al terrorismo. Para eso ¡más les convenía a los gobiernos haberles dado directamente a las empresas una partida similar del dinero de los impuestos, sin dilapidar tantas vidas y bienes!

Si pudiéramos acceder a los verdaderos números totales, resultarían más que vergonzosas las pérdidas de toda clase, en la que únicamente ganaron las fábricas de armas y equipos bélicos, más algunas empresas oligopólicas, a cambio del drama humano y civil que destruyó la economía e industrias de varios países. Fortunas logradas con demasiada destrucción y sangre de inocentes; con el agravante de haber dejado un más que justificado resentimiento y dolor en los sobrevivientes. Eso no es de naciones civilizadas y humanitarias, sino de primitivismo bestial. Actitud en la que aún persisten naciones “desarrolladas” como las que son miembros de la OTAN.

¿De qué sirven las armas nucleares, atómicas y similares, contra poblaciones armadas que se estructuran y mueven en pequeños grupos entre civiles inocentes?

¿Cómo podrían los aviones bombarderos y cazas (tripulados o no) localizar y reconocer fehacientemente a un habitante enemigo entre la multitud de neutrales, sobre todo si suele permanecer el grueso del tiempo dentro de edificios?

Las tecnologías han logrado armas tan poderosas y livianas que casi cualquier civil puede transportarlas escondidas y ocasionar serios daños con mínimas pérdidas. Por lo cual, la investigación y desarrollo de tecnologías y armamento bélico militar, terminaron favoreciendo a los más débiles y oprimidos, por sobre los “poderosos” que financian su desarrollo.

Sin ir más lejos, basta con dar un vistazo a la realidad contemporánea para comprender que, las armas de fuego en general, son más usadas y aprovechadas por los delincuentes que por las fuerzas de seguridad que encima, por cuestiones de presupuestos, suelen estar peor equipadas que las organizaciones criminales.

Peor aún: es harto frecuente ver en las noticias cotidianas que civiles se matan entre sí con armas de fuego en discusiones caseras.

Con un arma de fuego, matar es muy fácil y no requiere casi nada de entrenamiento, destreza o fuerza, pudiendo asesinarse a otros hasta a gran distancia. Con un cuchillo o arma blanca la situación en muy diferente. Hay que estar bien cerca, golpear con suficiente fuerza o destreza y reiteradamente en lugares claves del cuerpo. Matar con armas de fuego y a la distancia, parece más un juego en el que ni siquiera se ve a los ojos a la víctima ni se alcanza a percibir su agonía y, muchas veces, ni la sangre. Detalle que, psicológicamente, es muy importante para frenar (o terminar de definir) a un asesino insensible, respecto de alguien que se asquea de las consecuencias de su homicidio.

De este modo, resulta muy fácil concluir que las armas, sobre todo de fuego, son más perjudiciales que beneficiosas; aún cuando se las tenga como para defensa personal. Pues quienes las llevan, como pasa habitualmente, pueden resultar desarmados y asesinados con las mismas, que pasan a engrosar el arsenal y capacidad de daño de los delincuentes.

4.- Las formas alternativas de conquistas

Cuando al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se le impuso a Japón la prohibición de tener ejército armado (omitido en la lista de Wikipedia), nadie imaginó el beneficio real que implicaría al país en su conjunto. Puesto que pudo centrar sus esfuerzos y economía en reconstruirse y engrandecerse al extremo de llegar a ser, económica y tecnológicamente la nación más poderosa, a pesar de tener un territorio muy escaso y poco productivo.

Japón fue el primer país en realizar una forma de conquista planetaria no bélica, mediante el desarrollo, producción y comercio de tecnologías industriales pacíficas. Hasta el extremo de poder superar a los suizos en la industrialización y comercialización de relojería en la década del ‘70. Por largo tiempo insuperables en electrónica y hasta en robótica.

La prohibición de tener ejércitos ¿le ocasionó algún perjuicio real? ¿O sólo le implicó mayores beneficios que a sus “vencedores”?

Posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, las verdaderas guerras pasaron a ser en producción de tecnologías mejores y comerciales. Acaparar mercados económicamente. Pero en el grueso del planeta esta guerra económica fue librada por empresas privadas más que por gobiernos o países. Dando surgimiento a lo que podría denominarse como reinados comerciales por áreas y regiones, que usan a los gobiernos y poblaciones según conveniencias subjetivas y egoístas.

Sin embargo, la globalización de las comunicaciones y tecnologías en general, ha permitido que el grueso de las poblaciones se pueda dar cuenta del perverso juego de los gobiernos y poderosos empresarios, censurándolos casi inmediatamente y, en muchos casos, hasta poniendo en evidencia sus intenciones. El grueso de la humanidad ya tiene en claro que, los conflictos bélicos, ocasionan más perjuicios que beneficios a ambos bandos en lucha, ganando únicamente los empresarios que lucran y especulan con apoderarse de mal modo (pseudo legal) de lo que pertenece a otros.

5.- Países sin ejércitos

Son varios los países (25 según wikipedia que omite a Japón) que han comprendido la inutilidad de invertir y mantener ejércitos que, en definitiva, no podrían evitar que otros más poderosos y mejor equipados les venzan. Pero que pueden aprovechar ese dinero para lograr una mejor calidad de vida para sus poblaciones. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, actualmente, las guerras tradicionales resultan tan onerosas como absurdas; ya que lo que realmente las define, a mediano o largo plazo, es la resistencia inteligente del grueso de la población, al margen de armamentos.

Con esto no quiero decir que los militares deben desaparecer de la noche a la mañana, junto con las industrias bélicas. Sí, que debería reinsertárselos socialmente en funciones útiles al país, como controladores de fronteras y contrabando, o grupos especializados contra las organizaciones delictivas.

Paralelamente, deberían prohibirse cada vez más toda clase de armas de fuego, sobre todo desalentarse su fabricación y comercio, especialmente municiones; salvo para casos muy puntuales y con estrictísimos controles, como para determinados cuerpos de policía y de lucha contra organizaciones criminales. El resto, debería contar con otra clase de equipos y estrategias.

Sobre todo, desarmar y prohibirse por completo la tenencia de armas de fuego a toda clase de personas que no pertenezcan a muy puntuales grupos oficiales de seguridad, con autorización específica y personalizada para las mismas.

De este modo, al prohibirse la fabricación privada de armas y municiones (sólo válida para personal de seguridad); desarmada la población civil y destruyéndose de a poco el remanente de armas, faltos de municiones, los delincuentes armados serán cada vez menos, resultándole más fácil a la policía poder capturarlos sin depender de armas de fuego que, además, ponen en severo riesgo a la vida de terceros circunstanciales. Ahorrándose el Estado una gigantesca suma en armas, actualización de municiones y tecnologías bélicas que, todo hay que decirlo, son las más caras de todas. Cada misil cuesta una fortuna y por más que acierten al blanco, su efectividad en cuanto a objetivos es ¡tan relativa!

Sin ir más lejos, hagan cálculos del costo que tuvo en armas, equipos bélicos y daños colaterales (muertes de civiles inocentes y destrucción de bienes) la muerte de Bin Laden. Asesinato que, finalmente, fue logrado en un ataque comando que no necesitó de misiles, aviones y demás sofisticaciones carísimas. Hasta podría aseverar que bien podrían haberlo logrado sin armas de fuego, contando con arcos o ballestas de mano, además de cuchillos.

En conclusión, las armas de fuego y bélicas en general, jamás lograrán ser más eficientes que la inteligencia bien utilizada con el apoyo generalizado del resto de la población, que suele inclinarse del lado que considera más justo y ético, o del menos dañino. De lo contrario ¿para qué tenemos capacidad intelectual y de discernimiento superior a la de los animales?

Las armas y ejércitos están concebidos para destruir, lo cual implica doble costo: El de equipamiento y entrenamiento bélico, al que se suma el de lo destruido y su reconstrucción (que no siempre es posible en corto o mediano plazo). Cuando fácilmente se puede lograr, pacífica y educadamente, el cambio de actitud mediante la presión de la opinión pública generalizada y medidas político económicas en tal sentido, no sólo de ese país, sino planetaria.

¿Mejor evidencia que esto, en cuanto a que los ejércitos y las guerras son propios de una mentalidad primitiva retrógrada, completamente anacrónica a los tiempos actuales?

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