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Fábula de ratones y elefantes

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Fábula de ratones y elefantes

Mensaje  Sawedal el Jue Feb 28, 2008 10:30 pm

........................................................................Historia del Por Qué........................................................................
los Ratones viven de noche
y los Elefantes les tienen tanto miedo



Esto pasó cuando los seres humanos todavía vivíamos en grupos, como los animales.

Había un lugar hermoso, lleno de árboles frutales, al que los ratones cuidaban mucho, porque sabían que era su paraíso y que dependía de ellos que continuara siéndolo.

Eran tantos los ratones que allí vivían y las cuevas que habían hecho, que todos los animales lo llamaban "El Hormiguero Ratonil".

Los roedores se habían organizado tan bien, que nunca les faltaba comida. Ni siquiera si llegaba un año malo, con sequías y pocos frutos. Ellos igual tenían guardado lo suficiente como para esperar otras cosechas y ayudar a los animales que no sabían guardar, como los pájaros.

En uno de los años difíciles, en los que la cosecha no era abundante, de pronto sintieron que la tierra temblaba y se sacudía. Todos corrieron a refugiarse en sus cuevas, con sus familias, a esperar a que terminara.

Parecía un terremoto eterno. Pasaban las horas y los sacudones seguían.

Por fin, cuando todo volvió a estar tranquilo, se animaron a salir, despacito y curiosos, a ver qué había pasado afuera y cómo había quedado todo.

Al asomarse, no podían creer lo que vieron. No había sido un terremoto. Eran un montón de elefantes que, enterados de la abundancia del lugar, habían llegado de muchas partes a tratar de llenar sus inmensas panzas.

Los ratones se reunieron para ponerse de acuerdo en qué hacer con los elefantes. Unos dijeron que había que echarlos, porque se iban a comer y destrozar todo. Otros, que sólo había que esperar a que terminaran de comer y se fueran. Que no tenía sentido pelear con esos gigantes que, de un solo pisotón, podían matar a varios.

Cuando escucharon las palabras "pelear", ellos que son muy pacíficos, y que podían "morir aplastados", decidieron esperar que se fueran solos. Total... comida no les iba a faltar, porque tenían bastante guardada.

Pero al día siguiente... Ningún ratón pudo salir de su cueva. Los mastodontes seguían dando vueltas y vueltas por el lugar.

Los días pasaron y los elefantes siguieron. Todas las noches, los ratones que se habían quedado sin sus casas, porque habían sido aplastadas, eran distribuidos en las reuniones, entre los que sí tenían.

Pero comenzó a haber un problema: Se les estaban acabando las provisiones, porque cada uno guardaba para su propia familia, sin imaginar que tendrían que compartirlas con tantos invitados forzosos. Encima, se estaba acabando el tiempo de la cosecha y casi no podían recoger nada, porque los elefantes al caminar, aplastaban a todas las que estaban caídas.

Llegó una noche en la que una dijo:

- ¡Basta! No puedo seguir esperando y viendo cómo unos desconsiderados egoístas, terminan de destruir las pocas casas que quedan, comiéndose nuestras últimas reservas. Entre morir de hambre esperando, o mientras intento echarlos, prefiero morir haciendo algo. Así, por lo menos se enteran de que alguien no los quiere y, a lo mejor, a mis hijos les quede algo de comida.-

- ¿Y cómo los vas a atacar? -Le preguntaron- ¿Creés que mordiéndoles los pies, vas a llamar su atención y lograr que te escuchen?-

El no tenía un plan. Pero justo en ese momento se le ocurrió uno:

- Tenemos que aprovechar ahora, que están acostados durmiendo, para treparnos y llegar hasta sus oídos. Los agujeros son casi como los de nuestras cuevas, así que podremos entrar con facilidad. Una vez adentro, no van a poder sacarnos y les vamos a gritar, tan fuerte, que se van a tener que ir o los vamos a dejar sordos. ¿Qué les parece?-

- ¡Bien! ¡Muy bien!- Gritaron muchos a coro y él les preguntó:

- ¿Quienes me siguen a intentarlo?- Pero nadie se animó.

- Bueno. Yo no espero más. Los que quieran, que cada uno elija un elefante.-

Y marchó a buscar al jefe, al más grande de todos, para meterse adentro.

Muchos lo siguieron, pero sólo de curiosos, para ver cómo lo hacía y qué pasaba.

Cuando el gigante elegido se levantó y empezó a saltar y quejarse como loco, alborotando a todos, no quedó nadie sin correr. Los ratones a sus cuevas, esquivando patas. Los grandotes, creyéndose atacados, tratando de encontrar al enemigo.

A la noche siguiente, en la reunión, los ratones no se ponían de acuerdo en cómo homenajear al compañero que creían muerto. Si hacerle un funeral con todos los honores, levantar un monumento o, simplemente, recordarlo como una simple víctima, cuando lo vieron subirse a una piedra alta desde donde les dijo:

- ¿Y? ¿Me creen ahora de que, si nos unimos, podemos echarlos a todos?-

- ¿Cómo te salvaste? ¿Qué hiciste para que se volviera loco?- Le preguntaban entre muchas otras cosas.

El, con total tranquilidad, les explicó:

- Simplemente, hice lo que dije. Me metí en su oído y, una vez adentro, le dije que los ratones éramos como sus conciencias. Si ellos nos seguían destruyendo nuestro paraíso y comida, nosotros los íbamos a atormentar por el resto de sus días.-

- ¡Pero no se fueron!- Gritó uno reprochándole el fracaso.

- ¡Claro! Porque todos, incluso él mismo, creyeron que no fue más que una pesadilla. Pero, como dije antes, si nos unimos y esta noche vamos muchos y se lo hacemos a todos, les aseguro que vamos a tener éxito. Y la mejor prueba, es que estoy acá para demostrarlo, ¿O no?-

Después de unos momentos, en el que todos quisieron hablar al mismo tiempo, lograron ponerse de acuerdo y le dijeron:

- Cuando quieras, ¡Empezamos!-

Los pobres elefantes sufrieron tanto esa noche, en la que descubrieron que no eran invencibles como creían, que todavía se acuerdan de lo que pueden los ratones, y por eso les tienen miedo. Y como a éstos les gustó vivir de noche, en la que se sienten reyes, lo siguieron haciendo.

Moraleja: Siempre que los más grandes se abusan demasiado, los pequeños encuentran la forma de vencerlos.

* Sawedal
(permitida la difusión SIN fines de lucro)
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