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No existen malos alumnos, solo malos profesores

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No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Gwendoline Welden el Lun Dic 08, 2008 11:52 am


"No existen malos alumnos, solo malos profesores"
¿Qué piensan de esta frase?
¿Por qué cada día las escuelas enseñan más y los alumnos aprenden menos?
En mi opinión, lo que está ocurriendo es que muchos programas no despiertan en los alumnos un umbral mínimo de emoción. Aunque no reparemos en ello, nuestro proceso cognitivo va íntimamente ligado con nuestros sentimientos. Si algo realmente nos atrae, si nos hace vibrar, lo asimilamos rápidamente y ponemos en práctica lo aprendido con eficiencia…aunque existan algunas dificultades, aunque nos requiera un cierto esfuerzo lograrlo.

Los profesores y las asignaturas deben despertar, en los alumnos, ansias de aprender. Deben transmitirles una cierta afición, algunas dosis de emoción. Estudiar tiene que divertir, estimular, ser algo parecido a un reto deportivo.

¿Piensan que la cita tiene razón? Si la respuesta es afirmativa, desde vuestro punto de vista ¿En que consideran que fallan los programas educativos de hoy en día? ¿Por qué piensan cada vez hay más fracaso escolar?

Espero vuestra opinión abrazo
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  pepe2982 el Lun Dic 08, 2008 8:41 pm

Mira Gwendy, la verdad yo puedo opinar de lo que pasa en Argentina. Cuando yo estudiaba en la Universidad, los profesores que eran titulares eran unos capos ( o sea, muy eruditos en su materia), cosa que ahora, ya no están más, o se jubilaron, etc. En ese caso los alumnos, aprendían si o si, los que no quedaban en el camino. Había que romperse las pestañas para llegar a aprobar una materia. Hoy en día, veo que tanto los profesores y alumnos les importa poco y nada el saber. Los profesores, quedaron aquellos que antes eran ayudantes de cátedra, ahora son titulares, además no lo hacen por amor a la docencia, solo por tener un prestigio de ser profesores universitarios, les da estatus. Los alumnos, en realidad veo cada vez más burros, no por la falta de libros que hay y de sobra, solo por la formación que traen de niveles inferiores. También veo desinterés, y eso no lo logra un profesor solamente, es cuestión de uno mismo, de querer saber, cosa que actualmente está tan desvalorizado, ya que ven como se hacen riquezas o buen dinero con solo ser un delincuente, digo delincuente en el sentido de obrar por izquierda y no hacer las cosas como corresponden. Dinero fácil, por otros medios que desalientan seguir una profesión. En fin, esa es mi opinión, aunque hay jóvenes que se destacan,son los menos,los ejemplos que hay en la calle no son muy buenos. Los programas , y si, puede ser, pero había gente en mi época que no se quedaba con los apuntes, estudiaba de libros tratando de buscar aquellas cosas que no le brindaba una clase o materia, se esforzaban, cosa que en la actualidad no veo. Es más, se compran títulos para ascender en una actividad pública o privada. Ni hablar de los profesionales médicos, que salen a practicar con los pacientes. Lo veo malo al panorama, quizás me equivoque, pero la realidad te muestra cosas que antes eran impensadas.

Mirá esto:
http://www.avisosenlaweb.com/Busqueda-vendo%20titulo%20secundario.htm
http://clasificados.grippo.com.ar/cgi-local/busqueda.pl?read=16121
http://clasificados.grippo.com.ar/cgi-local/profesional.pl?read=19338

Y hay más, es increíble. Cool

_________________



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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Emma el Dom Feb 08, 2009 10:01 am

Realmente pienso que el problema existe en la sociedad en la que vivimos. Antiguamente que ha algún alumno le quedara una asignatura era una vergüenza para la familia y rápidamente se le castigaba por no estudiar. Hoy en día ves a alumnos que les han quedado mas de 7 con móviles nuevos,dinero,etc...solo por reyes. ¿Como incentivar a un niño a que estudie para labrarse su futuro si le regalas mas de 500 euros para reyes,entre otras cosas?¿Estamos educando bien a nuestros hijos? El hecho de comprarle al niño de 5 años el juguete que quiere solo para que deje de llorar influye en como sera ese niño en el futuro.Solo buscamos fallos en los sistemas educativos del país(que los tiene) pero, ¿no tiene mucho mas que ver el hecho de como hayas educado a tu hijo desde la infancia?

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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Don Sapo el Dom Feb 08, 2009 3:02 pm

Es que como dan a entender todos, el verdadero problema no radica en los profesores en sí, sino en el SISTEMA EDUCATIVO que impone que aún los buenos profesores tengan conductas erróneas o pésimas para el buen aprendizaje de lo que se supone que enseñan.

Si bien para ejercer la docencia de modo constante y adecuado hay que tener vocación (cosa que se da por obvia al seleccionar o aceptar personal para desempeñarse como maestros o profesores); eso no lo es todo. Porque también deben tener una formación básica de lo que hace a la docencia (que generalmente lo van aprendiendo sobre la ejercitación en el desempeño) y buenos programas educativos con medios adecuados para llevarlos adelante.

He conocido profesores que tenían todas las condiciones de excelentes docentes, pero tan limitados por las imposiciones de los programas educativos y medios para poder hacer más efectivas las clases, que pasaban por mediocres intrascendentes.

Hace ya varias décadas que se está pidiendo a gritos una profunda reforma del sistema educativo dirigido exclusivamente a la memorización de muchas cosas inconsistentes y hasta nocivas (porque confunden cuando se limitan a que todos sepan a todas las teorías (o información) que se presentaron en la historia, al margen de cuán absurdas sean). Sobre todo con muchas materias que hoy son desactualizadas o inútiles por completo.

Lo más grave, es que se pierde de vista lo más importante:

* Enseñar a pensar con sensatez.

* Enseñar cómo y dónde obtener la información adecuada, cómo practicar y aprender lo que pueda resultar necesario en la vida.

* Cómo moverse adecuada y sensatamente en la sociedad contemporánea. Lo cual incluye valores humanos y porqué no sólo cultivarlos en uno mismo, sino también incentivar a los demás a hacerlo o no perderlos de vista.

Pero mientras no se implemente eso, los centros educativos de cualquier nivel, continuarán siendo meros "proveedores y verificadores de datos cargados" que saturan las mentes con informaciones pertinentes que los alumnos no saben bien cómo usarlas a todas o combinarlas adecuadamente. Se da por obvio que es tarea de cada alumno "darse cuenta" de qué usar; cuánto y cómo, de todo lo que "se le impone" memorizar.

Y eso... eso no es "enseñar".
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  kirie el Dom Feb 08, 2009 4:02 pm

PRincipalmente, pienso que no aman la docencia. No les gusta enseñar. A mi más de un vez me han incitado a que me preparara unas oposiciones para dar clases en primaria o secundaria de dibujo o pintura, pero no puedo hacer algo que no me va. No tengo paciencia para explicar ni enseñar. No sirvo para eso!!! Y no hay más!!! Cada persona sabe casi por instinto en qué profesión podría hubicarse mejor, cual seria la más adecuada, y aunque desgraciadamente, no todos podemos trabaar de lo que nos gusta, hay que hacer un esfuerzo por intentar llegar si no a aquello a lo más parecido posible.
Yo trabajo en una oficina, pero para mi lo importante es tener el mayor tiempo posible para desarrollarme como pintora. Y lucho por eso, así además de tener objetivos en la vida, intento alcanzar mi profesión ideal, que es la pintura. De esta amenra sería feliz yo y haría seguro feliz a los demás, y aportaría algo más interesante.
Estoy segura que no todos los profesores tienen la paciencia y el tesón de lidiar con los chicos todos los días. Si no tienes la motiviación de educar en valores y de conseguir hacer de los chicos hombres de provecho, el trabajo se convierte en rutina y al final,...todo sera un fracaso.
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Pagano el Lun Feb 09, 2009 11:10 pm

Ahora al tema.

¿A quién le importa?
Los estados presentan informes de aplicación de recursos, a modo de vanagloriarse.
Los colegios adultaran las notas para no ser clausurados
Los padres se hacen a un lado y le echan la culpa a la escuela
LA escuela se la echa a los profesores
Los profesores a los alumnos
Los alumnos a los plane y progamas de los ministerios
Los ministerios a la la legislación vigente.

Desde lo anterior se pueden establecer los diferentes negocios, en que todos los anteriores tienen trabajo, tomas decisiones, mantienen el negocio funcionando y más encima todos felices: nadie es culpable, a nadie le imorta, todos trabajan y ganan dinero.

El único que pierde en el alumno, el que va a tres cosas fundamentales:

obedecer ordenes,
llegar a hora,
leer instrucciones,

Y va diez años a la escuela sin saber qué va a aprender, y termina sin saber qué aprendió.
Pero llega a la hora, obedece a sus superiores, entienge mensajes básicos; es decir: la escuela es efectiva, al punto que que la estrategia estructural de los colegios es la misma que la de los hospitales y de las cárceles.

¿Acaso en los colegios caros ésto ocurre?
No.
En chile, el 98% de la matrículas a las universidades no privadas (mejor calidad), la llenan el 2% de colegios más caros rel país, y el 98% de los alumnos de los colegios menos dotados queda fuera del sistema de educación superior.

Entonces, si no son profesionales qué se lo que necesita en la industria y en el comercio: llegar a la hora, obedecer ordenes, leer instrucciones, ya que ni las cajeras de supermercados sacan cuantas para dar vuelto, se los da la maquinita.

La escuela está diseñada militarmente: pocos generales, muchos soldados.

El resto del discurso es político, patrañas para que ellos aparezcan explicando esto o aquello.
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Invitado el Dom Feb 12, 2012 2:43 am

hay malos profesores porque a los buenos no los dejan trabajar, y cuando trabajás y hacés las cosas bien el resto te hace la vida imposible y terminas haciendo lo mismo que ellos o perdés el laburo. Si hacés un proyecto que no les gusta o conviene, los chicos se prenden y tiene éxito, se la agarran con los pibes y le bajan las notas. al menos mi experiencia en mi escuela ha sido esta, yo amo la docencia pongo el alma en ella, pero me da vergüenza el maltrato que se le propina a los chicos, el verdugueo, si uno es docente y decente no tiene porque obrar así. Los chicos merecen nuestro respeto por más que sean alumnos. siento verdadera vergüenza de ser docente por las cosas que veo.

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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Don Sapo el Dom Feb 12, 2012 3:35 am

¡Hola Sejo, bienvenido!

Te entiendo perfectamente, es hartante vivir sintiendo vergüenza ajena y que te frustren la vocación unos egoístas poco sensatos y de dudosos escrúpulos.

Aunque te comento que eso depende mucho del grupo humano del plantel de autoridades y docentes del establecimiento educativo, sobre todo del director/a (o representante legal, si es de los privados).

Conocí escuelas excepcionales para lo que es el promedio. Por ejemplo, una primaria y secundaria pública de un barrio de Córdoba Capital, donde la cooperadora de los padres era muy activa y participativa en las mejoras de toda clase, incluídas las intelectuales o docentes. La directora... una ejecutiva de lujo que, por ser amable; educada: psicóloga; honesta e inteligentemente expeditiva, se había ganado el respeto y aprecio de todos los que la conocían. Quedé "enamorado" de ese establecimiento y su gente, por el inteligente y humano grupo que habían logrado armar, a pesar de ser una escuela pública (que sabemos lo que eso conlleva en la Argentina) y la armonía que reinaba en todas partes del edificio. Claro que, eso, fue hace varios años, en el 94. Pero no es la única. Es cuestión de buscar, recorrer y tratar de enganchar una oportunidad en grupos así, donde la clave pasa por dos detalles:

a) La calidad humana y apertura mental de la más alta autoridad (directora o representante legal)

b) La calidad humana promedio de los padres, al margen de nivel socio económico (óptimo clase media o media baja, que son los que suelen ser más sensatos y colaboradores).

Cuando la dirección está a cargo de personas sensatas y, además, logran un par de docentes afines y creativos, con iniciativas concretas viables... de a poco detectan padres que les apoyen y van armando (a lo largo de un par de años) a un equipo de primera.

En fin... que el tema da para laaargo y podemos continuarlo en el foro de Educación Formal si gustás Wink

_________________
-*-*-*-*-*-*-*-
Tú ¿estás haciendo algo por cambiar positivamente a la sociedad,
para que no haya tanta injusticia y desequilibrio social?
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Don Sapo
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NO SE SI ME ENGANCHÉ MAL

Mensaje  Invitado el Dom Feb 12, 2012 4:39 pm

HOLA DON SAPO encantado de conocerte, perdón si me enganché mal, estaba investigando un poco y choqué con este post y con el foro, me pareció buena onda y me prendí. La verdad estoy triste y muy decepcionado de la educación llanto y si sigo en ella es por los chicos. creo que voy a abrir un tema en la parte de educación.

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No existen malos alumnos, solo malos profesores.

Mensaje  marisola el Dom Feb 19, 2012 8:42 am

Les quiero dejar un enlace; primero para poder distingir entre maestros y "profesores", segundo para poder ver más alla de lo que la enseñanza implica. Creo que cuando uno quiere aprender el profesor le aparece, y decide si darle lo que precisa. Pero la enseñanza siempre deba de ser, y no me cansare de repetirlo, con Amor. No implica adulación en todo momento, ni sobreprotección, ni siempre es un Si, es lo que se necesita en tiempo y espacio para crecer a nivel de identidad propia.

http://ecomultiversidad.blogspot.com/search?q=como+ser+maestro.
Espero les resulte útil, a mi me gusto.
Recuerdos
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marisola
Antorcha
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Don Sapo el Dom Feb 19, 2012 5:15 pm

Marisola: Gracias por sumar ese enlace a un artículo tan interesante como bien escrito. Un muy buen aporte.

De ese artículo (extenso, pero vale la pena) rescato a esta frase como síntesis final:
“Necesitamos, precisamente, el tipo de individuo que pueda formar una escuela centrada en la persona.”

Aunque no creo que un individuo pueda formar escuela sin otros muchos que le asesoren y ayuden.

¿Por qué? Porque al grueso de lo que muy bien expresa ese artículo ya lo sabemos muchos y estamos de acuerdo. La clave del problema es lo que él mismo reconoce, expresado en la frase que extraje. Es algo que se plantea y habla desde hace ya varias décadas y me recuerda a la típica escena de TV de la serie mexicana en la que se preguntan “Y ahora ¿quién podrá ayudarnos?” apareciendo repentinamente el Chapulín Colorado. Porque en estas últimas décadas, muchos clamaron en educación ¿quién podrá ayudarnos? Apareciendo los que respondían “que no panda el cúnico” o “no contaban con mi astucia”, con resultados logrados más de carambola que por sensatamente pergeñados. Quiero decir: Hay muchos “Crapulines” que no se ponen colorados a la hora de proponer o implementar alternativas educativas ¡como si realmente supieran!

El problema es claro y muchísimos lo reconocemos, como también varios tenemos clara idea de qué habría que lograr, el problema es el CÓMO.

¿Cómo se puede lograr una educación acorde, cuando hay incontable cantidad de cosas que parecen imposibles de conciliar en la práctica?

En el artículo referido, incluso sugiere hacer encuestas para saber qué podría corregirse y cómo. Detalle que me parece muy válido y parte obligada del proceso de una reforma eficaz. Lo que parece omitir, es que habrá infinidad de encuestados que darán una opinión harto subjetiva y hasta disparatada, como la de ex alumnos que afirmen que deberían invertirse los tiempos de recreo con los de clase. Sin ir más lejos, también pone de ejemplo a una experiencia suya como asesor del Instituto Tecnológico de California, donde, a pesar de la “excelencia” de ese establecimiento y de que él era asesor, le costó horrores que siguieran a UNO de sus consejos, hasta después que logró demostrarles lo equivocados que estaban en su criterio de aplicación de notas. ¡Sólo en la aplicación de notas logró un cambio, y después de muchos esfuerzos con evidencias contundentes!

Por lo cual, sobre el final, propone varias preguntas que, hoy, son más que obvias, por no decir trilladas:

“¿Qué es lo que nosotros, el pueblo, queremos que sean nuestras escuelas? ¿Qué esperamos de los alumnos que salgan de ellas? ¿Qué clase de ciudadanos jóvenes necesitamos y deseamos tener en nuestra sociedad?”

Sin embargo, no parece tener en cuenta que, el pueblo, a veces no es capaz de determinar lo que verdaderamente le conviene y cómo, porque para eso están los especialistas que, se supone, saben ver más y mejor tanto a lo puntual como lo global del área. De lo contrario, “el pueblo” sabría votar gobernantes idóneos y bien sabemos que no es así. O serían consumidores mucho más inteligentes, sensatos y, en general, tampoco es así. El pueblo se da cuenta de las cosas “a la larga” que, con harta frecuencia, es demasiado larga y, por eso, tan tarde como la “justicia” de sentenciar a los que ya murieron de viejos o están “con un pie en la tumba”; o de permitir que aborte una niña cuando ya parió o le falta poco.

Aquí deseo sacar a colación anécdotas personales que, me parece, vienen bien para ilustrar al concepto con el cual quiero continuar.

De niño fui “muy exigente” o “caprichoso” en muchos aspectos o cuestiones (no en todo, sólo en algunas cosas), porque cuando algo que me interesaba no estaba “impecable”, lo detectaba y hacía notar. Por ejemplo, las comidas. A veces, mi madre quería sorprendernos o agasajarnos con alguna comida muy elaborada o trabajosa. Pero pocas veces (casi nunca) le resultaban sabrosas como para chuparse los dedos. Más bien por el contrario: Escasas de condimentos adecuados, con el agravante de tener partes quemadas y partes faltas de cocción. ¡Hasta cuando hacía merengues! Se le quemaban muchos en la base y, el grueso, se le “desinflaban” (achataban), y raro que no les faltara azúcar. Por lo tanto, irónicamente, terminé denominándolos “chicles blancos” (gomas de mascar).

Mi padre, molesto con mi actitud crítica y en defensa de ella (más bien en contra de mi directa e incómoda honestidad), desarrolló una conducta psicológica con la cual me hacía callar y hasta humillaba ante los demás que pudiera haber presentes:

a) Me hacía notar que mi madre había dedicado mucho tiempo y esfuerzo en poner “eso” sobre la mesa PARA NOSOTROS, para gratificarnos, darnos una alegría.

b) Que yo no era quién para criticar, porque, para hacerlo, primero hay que DEMOSTRAR que se lo puede hacer mejor y cómo. Porque, criticar, lo hace cualquiera; pero no cualquiera sabe cómo y es capaz de hacerlo mejor. (“Haz tú los merengues a tu gusto y después critica”).

c) Que yo era muy pequeño para comprender muchas cosas que sólo de grande (bien adulto, “viejo”) podría comprenderlas.

d) Por si eso fuera poco, solía añadir que, por ser más pequeño (en edad y experiencia) que la persona criticada (fuera quien fuese), le debía respeto y hasta obediencia porque, se supone, los adultos saben más y mejor que los niños al por qué y cómo deben hacerse las cosas.


Conste que intenté rebatir a dichos argumentos. Por ejemplo:

a) Pues no tuvo en cuenta lo que me gusta o cómo me gusta (desconsideración implícita o alevosa hacia el “agasajado”).

b) Tú mucho hablas de mecánica, de cuándo el auto tiene pésimo al motor, pero jamás te he visto arreglarle nada. También hablas mucho de cómo se deberían hacer las cosas en el país, pero no me consta que hayas demostrado nada.

c) ¿Qué cosas específicas son las que se aprenden con los años, que no puedo saber ahora? (Al principio él no sabía qué responderme, luego pergeñó: Lo difícil que resulta trabajar para cumplir con todas las obligaciones de la vida adulta y, además, responder adecuadamente a hijos que creen saberlo todo y pretenden que basta con palabras para que puedan entender aquello que hay que vivirlo en carne propia).

d) ¿O sea que debo obedecer a cualquier adulto, así sea un malviviente, sólo porque es adulto y, se supone, que sabe más y mejor que yo sobre cómo debo comportarme? (Resp: No, sólo a los de la familia o personas a las que apreciamos y respetamos). ¡Ah! Entonces ¿A quién debo considerar más sabio y obedecer cuando vos y mamá discuten mal y ninguno de los dos es ejemplo de la conducta que me inculcan? ¿A ti, porque eres “el más fuerte” y puedes terminar imponiendo tus razones por la fuerza cundo se te acaban los argumentos? ¿O a ella, que intenta lo que predicas, de entenderse mediante el diálogo, supuestamente razonando, pero es puro bla blá sin razones de peso, y parece un disco rayado?

Creo que es una obviedad que verdaderamente fui un “niño problemático” y no sólo para mis padres.

Sin embargo, esta clase de diálogos, que eran muy frecuentes en mi infancia y adolescencia, sirven para ilustrar varios detalles.

1.- Mi progenitora realmente ponía gran empeño y voluntad en gratificar a la familia lo más y mejor posible. Recién de adulto logré comprender que los motivos de mis quejas eran muy relativos. Porque ella era demasiado subjetiva y su mente era incapaz de darse cuenta de la cantidad de omisiones en las que incurría, ya que daba por obvio que, lo que gusta mucho a uno, debería gustar a todos. O que sabrían “disfrutar” del esfuerzo de voluntad y tiempo dedicado a aquello con lo que quería gratificarnos, a pesar de lo “horrible” que pudiera haber quedado. (¡Sí! Aunque parezca absurdo, así funcionaba, y en gran medida aún sigue así su mentalidad, a pesar de mis esfuerzos en que note las falencias. Pero como es más fuerte su esquema mental de que soy “el hijo pequeño”, “¿qué puede saber él?”, ya me he resignado a no hallar la forma de desestructurárselo).

2.- Que toda regla tiene sus excepciones, como con “el haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” sobre todo si es el consejo de un alcohólico para que uno no se convierta en otro vicioso más (“no cometas el mismo error que yo”, aunque no te reconozcan que ellos se equivocaron o lo justifiquen de modo poco convincente).

3.- Que, efectivamente, hay muchas cosas de la vida que no logran comprenderse bien, del todo en sus razones y detalles, si no se las vivencia de modo similar (caso de lo difícil y agotadora que puede ser la vida de adulto responsable, cuando se tienen hijos y una pareja con la que no se congenia bien, trabajando “en lo que se halla” y no en lo que en lo que es la propia vocación). O simplemente de cómo pueden agobiar las responsabilidades cotidianas y rutinarias, cuando se las sostiene de modo esforzado, llevándonos a ser demasiados permisivos y hasta indolentes con cosas que no debiéramos serlo.

4.- Una de las más importantes y la que más viene a colación: Del dicho al hecho hay un largo trecho. Porque puede resultar muy fácil detectar “lo que está mal” y cómo debiera ser corregido. Pero el verdadero problema, quid o meollo de la cuestión es ¿Cómo lograrlo desde los elementos y condiciones en las que se está? Que, a veces, es por completo imposible “arreglar” algo desvirtuado, por más que sepamos perfectamente qué y cómo debería hacerse (falta de medios o circunstancias, como querer pintar paredes exteriores cuando llueve a cántaros; o hacer un guiso, teniendo todos los elementos, menos agua).

Para poner un caso concreto: Es fácil decir parámetros básicos de cómo lograr una educación adecuada para todas las personas, pero lo difícil (que hoy por hoy parece imposible) es explicar el paso a paso con todos sus detalles para lograrlo… desde las circunstancias actuales.

El primer y principal obstáculo que se presenta en lo educativo es ¿cómo se pueden estandarizar parámetros grupales que deben regirse por respetar las particularidades de lo individual? Es casi como querer masificar las individualidades y resulta un planteo casi paradójico.

Cada “niño” (individuo o alumno, al margen de edad física); tiene sus propios intereses puntuales o específicos y, además, sus propios tiempos y modos de “estudiar” (aprender o consustanciarse de lo que le interesa). Por más que intentemos agruparlos por intereses en común o predisposiciones naturales, más niveles de conocimientos, estará aún el propio ritmo individual y ánimos momentáneos (por circunstancias personales o familiares, ajenas a la escuela) para marcar diferencias.

¿A dónde quiero llegar? Simple: La mejor educación, la que se propone y reconoce como “ideal” en cuanto a bases generales, es individual y, por eso, suele fallar demasiado al querer aplicarla en grupos, de modo constante. Lo sé por experiencia propia con niños y adolescentes. Por más psicología y pedagogía que se aplique, con frecuencia resulta imposible aunar voluntades en un objetivo que, en principio y en teoría, interesa (o se puede interesar en el mismo) a todos los del grupo. Porque siempre hay factores personales que intervienen obstaculizando el propio interés del individuo. Por ejemplo: que uno del grupo llegue deprimido o de muy mal ánimo por cuestiones personales, que implican dedicarle tiempo específico bastante largo, con lo cual se “pierde” en un único individuo a mucho del tiempo que se tenía previsto para todo el grupo. Peor aún, cuando alguien llega entusiasmado con un logro o adquisición “muy novedosa” para sí, que quiere compartir con los demás y, varios de ellos, se “entusiasman” por consustanciarse de todos los detalles de dicho “logro”.

Son situaciones que pueden manejarse bastante bien, pero descolocan al docente por imprevistos, al ánimo general del grupo (desconcentran) y, encima, suelen connotar la distracción de bastante tiempo de la actividad pre programada, para hacer un paréntesis que, como dije, además de ser largo, puede cambiar la energía y ánimo general del grupo, porque siempre hay quienes no se interesan (y hasta les molesta y pone de mal humor) que alguien traiga una novedad específica o distracción en particular.

En casos así (más cotidianos de lo que pueda parecer) ¿qué puede hacer el docente para que no se disperse el grupo en intereses individuales o surjan conflictos de poder y hasta envidia?

Si el docente no quiere incurrir en la tradicional “tiranía” de imponer las cosas, dejando de lado las cuestiones personales de los individuos, al margen de la posible relevancia que ellos tengan, debe “dividirse” en dos o más subgrupos simultáneamente.

1.- Supervisar cómo se desarrolla el tema de la novedad imprevista, para que no pase de “compartir la novedad” con quienes se interesaron por la misma y sus detalles. Pero atento a que no se deriven a temas colaterales y olviden al propósito de la reunión y objetivo inicial de reunirse como grupo. Para luego recuperar o centrar la atención nuevamente en lo que es de interés primario. (En muchos grupos, se suele determinar un tiempo previo de unos 15 minutos para comentarse cosas y prepararse para la actividad predeterminada y, si no alcanzaron, continuarlo después de la misma. Pero esa medida no siempre es aplicable o suficiente, menos con niños de hogares con problemas severos en sus interrelaciones y mentalidad).

2.- Centrarse en los que no se interesan por la novedad, para que no se dispersen demasiado en otras cuestiones que les puedan hacer preferir dejar de lado a la actividad principal del grupo, o no se malhumoren.

3.- Saber contener emocional y psicológicamente a quienes puedan ir al choque respecto a la novedad aparecida en el grupo, mediante la crítica acérrima (por educación de padres prejuiciosos (a veces en cuestiones de religión), envidia u otras personales). Pongo por ejemplo a un niño que llega con la novedad de que le regalaron una “maravilla” electrónica (sea teléfono o juego) o una niña adolescente que soltó la “bomba” de que tuvo su primer encuentro “deseado” con un chico popular y da a entender que hasta tuvo su primera relación sexual.

Esta clase de asuntos son con los que constantemente debe lidiar un buen docente “progresista” que prefiere regirse por el método de aprendizaje “democrático”, de que los mismos alumnos prefieran elegir en qué centrarse, para ir “a su propio ritmo e interés”. Con lo cual las actividades programadas, aún las de común acuerdo grupal, pueden posponerse varias veces (según circunstancias) o realizarse con tiempos demasiado cortos para poder aprovechárselas al máximo (caso de salidas de excursiones o prácticas en equipos). Pero también hay que prever que, en el total del tiempo que se prevé a cada actividad o aprendizaje, mucho del mismo será dedicado a otros asuntos imprevistos y espontáneos, que pocas veces están contemplados como temáticas a desarrollar, pero son imprescindibles para los alumnos en cuanto a compartirlos y comprender sus posibles implicancias, ya que hacen a la sana convivencia y funcionamiento grupal y colectivo.

Así, cuando se trata de poner en práctica a una educación sensata en grupos, el principal problema para desarrollarla, es que cualquier programación puede quedar pospuesta y hasta relegada por mucho tiempo, precisamente, porque son los mismos alumnos los que van dando las pautas de qué les interesa y, dirigirles la atención hacia determinadas temáticas, no siempre es posible o apropiado; según circunstancias momentáneas e imprevisibles de cada individuo.

Si recordamos cómo era la mejor educación en tiempos antiguos, notaremos que los más adinerados podían permitirse el lujo de contratar personas muy cultas como tutores o institutrices que pasaban el grueso del día junto con los niños (hoy imposible para todos, por demasiado costoso), brindándoles información, explicaciones y apoyo constante, en todos los aspectos de la vida, casi desde que se levantaban hasta que se acostaban a dormir ¡y nunca con más de dos o tres niños juntos!

En otras palabras, los buenos docentes antiguos, eran más bien como “amigos-asesores” que velaban por el bienestar de los niños, a la vez que entretenerlos didácticamente (mientras eran pequeños, ganándose el respeto y aprecio de sus educandos); con lo cual, cuando eran más mayores, se sometían más fácilmente a actividades más engorrosas con fines didácticos que comprendían como necesarios y, finalmente, ya de adultos, solían preferir que continuaran como asesores personales (caso de Alejandro Magno con Aristóteles. Aunque debo reconocer que, Aristóteles, no comenzó con Alejandro pequeño; por lo cual el joven rey ya estaba bastante malcriado en varios aspectos y, encima, el tutor no fue suficientemente hábil para evitar que su asesorado no terminara autodestruyéndose).

Sin embargo, lo puse de ejemplo para plantear: Si alguien tan listo y hábil como Aristóteles, no pudo lograr mucho con Alejandro, que era su único educado a tiempo completo ¿cómo podrían otros, con varios alumnos juntos, en grupos, sobre todo si son a tiempo parcial, en una sociedad repleta de mal prejuiciados, en la que priman los contrasentidos, el egoísmo animal y, constantemente, se avasalla la coherencia y hasta los derechos ajenos como algo “lógico” y “de sentido común”?

Por otra parte, la educación escolar para lo más pobres, cuando no era ser aprendices directos de un oficio puntual, partía de intentar transmitir el conocimiento de cómo leer y escribir, más poder manejar las matemáticas básicas para las cuentas personales o comercio básico y algo más de informaciones o conocimientos que pudieran ser útiles en lo cotidiano.

En otras palabras: A poder tener lo más básico para continuar como un autodidacta en lo demás (si le interesaba progresar más), aprovechando a saber leer los conocimientos escritos de los demás y comunicarse del mismo modo, pero evitando que le estafaran en lo económico, por saber hacer cuentas básicas. Podían disponer de mucho tiempo para analizar y reflexionar, comentando cosas como ejemplos o posibilidades, yéndose de tema, o improvisando sobre la marcha de los acontecimientos y circunstancias puntuales. Lo cual hoy es inadmisible, por la inmensa cantidad de temáticas a enseñar como “importantes”, porque, lo queramos reconocer o no, nos hemos vuelto una sociedad tan amplia como compleja, muy diferente de la rústica forma de vida de antaño, por más cultos o eruditos que fueran, que el caudal de sus conocimientos totales eran ridículos, si los comparamos con el total de informaciones que manejan los ciudadanos promedio de hoy.

En definitiva, para no ser harto extenso en algo “simple”: A mi criterio, como expuse al principio de todo con la frase citada, el problema radica en el cómo lograr instrumentar una educación de modo posible y efectivo. Porque “hablar es fácil; pero hacerlo ¡y bien! es lo difícil”.

Es necesario conjugar a todo un equipo de profesionales de diversas áreas, no sólo pedagogos y especialistas en materias a enseñar, sino también docentes y hasta niños o adolescentes sensatos y capaces de explicarse bastante bien, para también ir probando, ensayando métodos y detalles, a fin de ir corrigiéndolos y mejorándolos sobre la marcha; siempre con el auxilio de verdaderos entendidos, no meros teóricos académicos repletos de títulos que les otorgan erudición, pero no sensatez efectiva.

Soy un absoluto convencido que, un buen y efectivo sistema educativo, es imposible que surja de buenas a primeras de un par de cabezas, por más sesudas y criteriosas que sean. Sí, pueden lograr una idea base. Pero es imprescindible la participación y colaboración de miembros de todos los sectores implicados para ir experimentando y ajustando las teorías a la práctica, mediante la corroboración de aciertos y errores.
Lo cual es imposible sin una (o varias) escuela piloto (con acuerdo de padres, docentes y alumnos, además del gobierno) para ensayar métodos e ir corrigiéndolos. Por esta razón es que también concuerdo en lo que expresa como “¡No hay autopsia!”; porque no hay métodos de retroalimentación y corrección, por recabar opiniones y verificar resultados posteriores.

Hay dos caminos básicos: El extremo de la permisividad muy amplia, donde el total del aprendizaje académico es muy poco, pero bastante eficaz en lo humano (caso del método de Alexander Neill y otros similares); o el de ir “probando detalles leves”, como se intenta desde el constructivismo y quienes dicen regirse por el método Waldorf de Steiner que, en principio, los conceptos generales son brillantes y óptimos pero, en su aplicación práctica, no parecen ser muy coherentes con los enunciados, o aún no han logrado conciliar adecuadamente a los enunciados teóricos con la metodología práctica de la enseñanza. (El por qué de esto último es algo muy largo de analizar, ya que intervienen muchos factores, no todos manejables en el contexto social en el que estamos y es un buen ejemplo concreto respecto a “del dicho al hecho, hay un largo trecho”, al cómo se logra, efectivamente en la práctica, lo que es una excelente idea en sus conceptos básicos).

Sea como fuere, ya es una realidad innegable que hay una necesidad tan imperiosa, como urgente, de reformar al sistema educativo para hacerlo más humano y natural, coherente y eficaz. Como también que no se logrará de la noche a la mañana con un método “milagroso” o “genial”, sino construyéndolo desde lo que ya se sabe y han ido experimentando otros, para amalgamar los aciertos en uno nuevo que, a lo largo del tiempo, se volverá universal.

También me resulta tan claro como obvio que, cuanto más tiempo pierdan los gobiernos en parches que empeoran la saturación intelectual, sin intentos serios por desarrollar un nuevo sistema educativo… más generaciones serán educadas de modo tan mutilado y atroz, que no podrán rendir de adultos con el grueso de su verdadero potencial creativo, académico y humano, como resulta harto obvio en la mayoría de las personas contemporáneas. O sea: generaciones enteras de seres que viven mal, tan limitados como frustrados y hasta resentidos, con lo cual se degrada la calidad de vida conjunta, incluso la de los más poderosos y adinerados.

Digo de los gobiernos, porque en muchos países no se permite la escolarización casera o que no se rija por el grueso de los parámetros y esquemas convencionales (con materias y nivel de conocimientos temáticos saturantes, no todos necesarios o imprescindibles). Por lo cual, en caso de aparecer mecenas o padrinazgos para proyectos nobles y bien pergeñados, sin el visto bueno de las autoridades educativas oficiales (de gobierno) serán ilegales o inválidos, no reconocidos y, sus enseñanzas o métodos, hasta pueden ser contradictorios de la formal. Pero también, porque iría en contra de las arcaicas y enquistadas intenciones del actual sistema educativo que rige en casi todo el mundo y que, lo que pretende, contrariamente a lo lógico, es una sociedad de individuos con poco criterio y e irrisoria capacidad analítica, para evitar que puedan contradecir o poner en riesgo a los intereses de los más poderosos que son, justamente, grandes adinerados que manipulan demasiado a políticos y gobiernos, además de a grandes sectores de opinión pública que influyen en lo masivo.


En fin… espero no haber sido demasiado complejo o enredado. Febrero no es mi mejor época y, si no pongo este tema tal como está, el guardarlo para “revisarlo después”, es casi sinónimo de “nunca”. Este escrito es más espontáneo que pensado y releído, por lo cual no me extrañaría que hasta pueda haber incurrido en alguna contradicción que, si aconteció, me disculpo desde ya y la aclararé ni bien me la hagan notar.

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Mensaje  marisola el Lun Feb 20, 2012 1:25 pm

Ya tenemos la escuela centrada en el individuo: Centáurea 0 , es el ejemplo perfecto, hay más como ella, pero a mi parecer es escuela de maestros, con uno muy bueno (sin quitar mérito a otros), pero que se lleva la palma, por no decir, las palmas.
Estoy de acuerdo en que se necesitan más para trabajar el Cómo?.
Cómo? Haciendo que lo que es inconciliable , se concilie o reconcilie, a al menos tengan puntos de inflexión en los que coincidan y compartan mutuamente. Trabajando el empatizar y aprender los unos de los otros.
Cómo? ayudando a enseñar a quererse a uno mismo y enseñar a su vez a querer al prójimo ( y aunque suene a Biblia, no voy por ese camino) es necesario que todos nos respetemos mutuamente, y debieramos defender el término igualdad, pero, Igualdad para todos.
Cómo? Cambiando conjuntamente, etre todos, organizados de pueblo en pueblo, de barrio en barrio,simplificando para actuar y acrecentando para comunicarse entre sí. Apelando a educarse entre todos y guardar los unos de los otros. No lo considero una útopia, sólo muy laborioso y complejo de gestionar.
Cómo? La mejor lección es la que uno mismo tiene; su propia vida, es la mejor lección. El proceso de adaptación a la resolución de problemas es lo que determina y forja al individuo. Cada uno con su problematica enseña de manera sencilla al resto como sobrellevar, adaptarse a seguir viviendo y a intentar ser feliz un día sí y al otro también.
Deberiamos se escuela (todos juntos), la propia comunidad debe estar siendo educada constantemente y reforzarse en lo positivo para valorarse y valorar el resto de lo que se rodea.
Todos por igual (ahí entraría la Pentacidad, se acuerdan); tremendamente bueno reforzarse en positivo como comunidad. Para retomar una de las cosas que han debido de quedar en el camino, a mi parecer; la confianza los unos en los otros.
Permitanme llegado a este punto, que aquí me vaya al plano personal. Cuando la necesidad arrecia es cuando uno ve aquello que le falta. Yo misma tengo que confiar muchas veces en que los que cuidan a mi hija van a poder discernir su lenguaje corporal. "Sólo la confianza y la comunicación entre ambas partes lo hacen posible". Todos en conjunto aprendemos y conformamos un diccionario expresivo que la hace inteligible.
Yo, luchó porque el día de mañana si no puedo cuidar de mi hija, las personas que la cuiden la puedan ayudar a crecer, porque lo que los niños necesitan (aunque esten retenidos en cuerpos de 20-30 años) es el Amor para crecer. AMOR.
LLegué a Centáurea, porque no confiaba en que el cuento de caperucita roja, fuera un cuento bueno para mi hija, quisé mirar de donde salió y que es lo que quería comunicar ese cuento ( la mejor herramienta para explicar al niño lo que le rodea). No lo creí adecuado, y así llegué aquí. Encontré un sapo que explicaba todo de manera que yo le entendía (a veces tenía que ir al diccionario), pero poco a poco me anime a ver otras cosas. Luego ya lo saben.
Me fuí de Centáurea porque el tiempo del maestro es tan valioso como el mío, pero no tengo mangos para pagar su sabiduria, luego, quién soy yo para tomar algo tan valioso??. Me reclamé a mi misma, a mi propia mente, que no es bueno tomar si no puedes pagarlo. Le dí, la voluntad, que creo que es otra cosa que hoy falta en el mundo.
Les voy a enseñar, que aprendí; que debo enseñar sin cobrar, porque recibí sin pagar. Esa es la manera que me gustaría de ver funcionar al mundo.
Este enlace y algunos pinitos con pequeñas poesias en el diario local lo confirman.
www.arizmendipro.eu/para-lorena
No soy más que una madre simple que enseña desde el corazón y aprende a tomar lo bueno de los de alrededor, para poder ayudar a crecer y educar a sus hijos. Enseñar a que mi hija sepa que puede venir a esta galaxia donde si existe Amor para ella.

Espero que su mecenas este cerca, espero que los que pasen se acuerden de dejarle la Voluntad, espero que le den las Gracias que Usted se merece. Yo no puedo más que venir a decirle; que hable con los administradores porque la única estrella que se ve debajo de su foto debiera de ser cambiada por el simbolo del infinito.

Usted es un Gran maestro.
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Re: No existen malos alumnos, solo malos profesores

Mensaje  Don Sapo el Lun Feb 20, 2012 6:15 pm

Marisola… Hay detalles en los que no coincido contigo.

Para comenzar, Centáurea 0 no es un “ejemplo perfecto” de escuela. Sobre todo, como lo más evidente de “imperfecta”, porque no incluye prácticas vivenciales. Es todo escrito (matizado con imágenes, a veces videos o sonidos) pero básicamente dirigido al intelecto sin dar lugar a la ejercitación y práctica física, que es algo imprescindible en la mayoría de los procesos de aprendizaje, por no decir en todos, salvo excepciones.

Para continuar, si bien coincido contigo respecto a que toda la comunidad debería también funcionar como educadora conjunta, al estilo de poblaciones pequeñas o tribales, ése es un tema aparte. Relacionado y que influye, pero aparte. Más que nada, porque en las grandes ciudades y con el modo o ritmo de vida que suelen imponer las mismas, es casi imposible lograr que las personas se conozcan entre sí lo necesario para funcionar armónicamente como grupos. Demasiadas personas entremezcladas y que se renuevan o recambian rápidamente en alto porcentaje, como para que se justifique molestarse en saber quién es quién y que, los más nuevos, puedan integrarse compenetrándose de la mentalidad, normas y hábitos específicos de la comunidad. Con el agravante de que son circuladas por infinidad de personas ajenas a las mismas (viajantes, obreros, turistas, etc). ¿Cómo corregir una actitud incorrecta a desconocidos que, quizás, sean seres de la peor calaña que vienen a delinquir y, por hacerles notar lo incorrecto de un detalle menor, nos disparen con un arma o similar, dándose a la fuga rápidamente, ante la mirada atónita de los demás que no saben cómo reaccionar y se han quedado como de piedra? ¡Si ni siquiera los policías suelen ser personas criadas en la zona o caras conocidas de los habitantes! (Ni hablemos de reclamar por justicia a jueces o políticos de los que no tenemos idea de dónde y cómo viven, ni de dónde surgieron).

Respecto de la pentacidad (aquí un enlace al tema en Centáurea 0 ); no sé hasta qué punto se ha logrado plasmar con la mayor eficacia posible en la práctica, a lo que es teórico y muy válido. Es como dije antes y reitero: Hay varias teorías y postulados que, en teoría, son excelentes y muy válidos; pero llevados a la práctica, así como tienen mucho de positivo sobre la convencional… me parecen bastante lejanos de un sistema óptimo y completo para los tiempos actuales. En parte, porque muchos docentes consideran tener clara la teoría y aplicarla lo mejor posible, pero a mí me parece que les quedan e influyen demasiados esquemas mentales y resabios enquistados de otras formas de educación que, con frecuencia ¡ni siquiera los notan! (o les surgen demasiado espontáneos, por automatizados en el inconsciente).

Aclaro: Quizá yo sea de esta idea porque no he logrado profundizar bastante, para corroborar en lo práctico cotidiano, cuán bien -o pobremente- están aplicadas estas teorías o metodologías. Me reconozco poco consustanciado (y limitado de opinión) en cuanto a cómo se están aplicando, y sus resultados concretos, los sistemas de la pentacidad, waldorf, constructivismo, etc.

Por cierto: Muy linda la nota que han hecho sobre ti y tus hijos. Me dio gusto leerla y lo que expresan. Por otra parte, gracias por tu tan elevado concepto sobre mi persona, pero por favor, no lo resaltes tanto o frecuentemente. Porque cuanto más se eleva a alguien, como sobre pedestal, más vértigo produce y más dolorosa (y estruendosa) es la posible caída. Y aunque me guste mucho “volar alto”, prefiero e intento tener los pies sobre el suelo cuando me relaciono con otras personas. (Además… aún me cuesta mantener a mi ego centrado para que no se monte sobre la soberbia o envanezca).

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